martes, 17 de octubre de 2017

Curso de Iniciación en la Filosofía Por José Gaos 4.- Otras pruebas

Filosofía por Radio
Curso de Iniciación en la Filosofía
Por José Gaos


4.-  Otras pruebas

   Los animales irracionales persiguen fines y los consiguen.
   La persecución y consecución de fines es efecto de la razón.
   Luego la persecución y consecución de fines por los animales irracionales es efecto de la razón de un ser racional para el que no hay más nombre propio que el de Dios.
   Esta prueba por la finalidad o teleológica, de telos, fin, puede extenderse, por un lado, al mundo entero, y, por otro lado, al hombre.
   La prosecución y consecución de fines por los animales irracionales es parte del orden cósmico, efecto, como todo orden, de una razón, que, en este caso, no puede ser más que la divina.
   Por su parte, el hombre persigue el fin último de la felicidad infinita, que no puede ser más que la de un ser para el que no hay más nombre propio que el de Dios.
   Luego, o el hombre no consigue el fin último que persigue, o existe Dios.
   Esta prueba, por la felicidad, o eudemonológica, de eudemonía, felicidad, la consideran unos filósofos como una variante, no de la prueba teleológica, sino de la prueba climacológica, por la relación que hay patentemente entre la perfección y la felicidad infinita y entre el ser parte de la perfección y el tener parte en la felicidad infinita; pero otros la consideran como una prueba independiente.
   A esta prueba puede incorporarse la prueba por la moralidad humana o prueba ética:
   El hombre se siente obligado a ser moral u obediente a una ley moral que tiene que ser efecto de la voluntad de un legislador para el cual no hay más nombre propio que el de Dios; y si es moral, se siete digno de conseguir la felicidad infinita que persigue: la moralidad es la condición de la felicidad.
   Hay ideas, como que nada puede ser y no ser algo a la vez, o que el todo es mayor que la parte, o que dos y dos son cuatro, que son, han sido y serán verdad siempre, o que son verdades eternas.
   Ahora bien, las ideas son ideas de alguien, de un sujeto, que las piensa.
   Las verdades eternas no pueden ser ideas de ningún sujeto temporal.
   Luego tienen que ser ideas de un sujeto eterno, para el que no hay más nombre propio que el de Dios.
   Tal es la prueba por las ideas o ideológica, llamada también prueba por las verdades eternas.
   Finalmente, Dios es el ser que consiste en existir, o cuya esencia es la existencia misma, o el ser esencialmente existente, o el ser existente, por esencia.
   La inexistencia del ser existente es una contradicción, y toda contradicción imposible.
   Luego Dios existe y necesariamente.
   Esta prueba, por la idea misma de aquello que es Dios, se llama ontológica porque la idea de Dios es la del ser por excelencia, que es patentemente el ser consistente en existir, puesto que un ser cualquiera es un existente.
   Las pruebas por la contingencia, por los grados y por el orden cósmico han tenido por primeras premisas proposiciones que tienen por objetos la contingencia o la imperfección de los seres integrantes del mundo o el orden de éste.
   Las pruebas por la felicidad y la moralidad, por las verdades eternas y por la idea de Dios, han tenido por primeras premisas proposiciones que tienen por objetos la felicidad del hombre e ideas que tiene el hombre.
   Las distintas pruebas han tenido por conclusiones proposiciones que tienen por objeto un ser, respectivamente,
   cuya existencia no tiene causa, pero que es causa de la existencia de todos los demás,
   de propiedades perfectas o infinitas,
   de razón causa del orden cósmico,
   de felicidad infinita,
   sujeto de las verdades eternas,
   cuya esencia es la existencia,
   que es un mismo ser, Dios; pues que todas estas peculiaridades son perfectamente compatibles en un solo ser
   cuya esencia es la existencia, por lo que su existencia no tiene causa; que tiene propiedades y una felicidad perfectas o infinitas, y que es sujeto de las verdades eternas, causa de la existencia y del orden de todos los demás seres, legislador de la ley moral y fin último del hombre.
   Ahora debemos examinar, proceder a la crítica de la validez de las pruebas fundamentales.
   Pretenden ser pruebas por que pretenden tener por premisas proposiciones que tendrían por objetos hechos o fenómenos de experiencia, dados o innegables, y por conclusiones proposiciones que tendrían por objeto el único ser que podría ser causa o razón de tales hechos o fenómenos.
   El examen de la validez de las pruebas debe empezar por el de los objetos de las premisas: si no fueran los hechos o fenómenos que pretenden las pruebas, éstas serían ya inválidas; si fuesen los hechos o fenómenos que pretenden las pruebas, el examen de la validez de éstas debe continuar con el del objeto de las conclusiones: si no fuese el único ser causa o razón de los hechos o fenómenos, las pruebas serían en definitiva inválidas.
   Es el examen a que procederá la lección siguiente.

                                                     2/8/61


sábado, 14 de octubre de 2017

La Fabulosa Historia De la Princesa Tecuichpo Moctezuma Copo de Algodón

La Fabulosa Historia
De la Princesa Tecuichpo Moctezuma
Copo de Algodón



I
    Leonor Cortés Mactezuma, casada con el descubridor y fundador de Zacatecas Juan de Tolosa, fue hija de Doña Isabel Moctezuma (1501-1551), también conocida con su nombre autóctono: Tecuichpo Iscayochitzin. La Princesa Tecuichpo fue la hija predilecta del 9º Huey Tlatoani de México Tenochtitlán, Moctezuma Xocoyótzin (1466-29 de junio de 1520, quien reinó en el Anáhuac de 1502 a 1520), y de Tezalco Tecuichpo, de Tonalco, quien a su vez era hija de Totoquihuatl, rey de Tlacopan o Tacuba.[1]
   Tecuichpo nació entre de los dos primeros años del siglo XVI y su nombre en náhuatl quiere decir “Hija del Señor” (tecuhi = señor, gobernante; e ichpochiti = doncella virgen; más el tzin, que es un sufijo reverencial; por lo que  Tecuichpotzin significa Hija del Señor, es decir Princesa), muy acorde a su origen, pues además de ser hija de Moctezuma, su madre Tezalco Iscayochitzin era hija del rey de Tlacopan, por lo cual Tecuichpo confirmaba su sangre noble en las dos ramas de su ascendencia (heredando de su madre el nombre Iscayochitzin, que significa Flor o Botón de Algodón; de ichcatl = algodón y xochitl = flor, llamada también Iztaxochitl = Flor Blanca, de iztac = blanco).
   La niñez de Tecuichpo trascurrió dentro de la corte de su padre y compartió la gloria del poderío alcanzado por él y sus predecesores, asimismo gozó del especial cariño que le reservó como primogénita y del cual existe testimonio, sin dejar por ello de someterse a los rigores y severidad que la tradición y Moctezuma dictaban para la educación de la juventud de su nación. Por heredar el segundo nombre de su madre, Iscayochitzin, y también por su elevada educación y  la suavidad de su carácter se le conoció en el reino con el poético nombre de “Flor de Algodón” (Iscayochitzin), siendo llamada luego de la Conquista por los españoles, al ser bautizada por iniciativa de Hernán Cortés, Doña Isabel Moctezuma –probablemente en honor a la reina Doña Isabel I de Castilla.[2]


II
    Moctezuma Xocoyote tuvo numerosas esposas y varias concubinas, estando durante la Conquista 50 de ellas embarazadas, contando con más de 100 hijos, aunque sólo 19 de ellos se consideran hijos legítimos.
   Su favorito fue el príncipe Atzayacátl Chimalpopoca, heredero al trono, quien murió estando preso por los españoles en su huida de Tenochtitlán, en la fatal jornada del 30 de junio de 1520 conocida como la Noche Triste.[3] De las mujeres su favorita fue la primogénita Tecuichpo, Copo de Algodón. Antes de la muerte del monarca, entre los días 27 y 28 de junio de 1520, sintiéndose el emperador Moctezuma ya perdido, encargó a Hernán Cortez que mirase por el cuidado de sus cuatro hijas predilectas, Doña Ana, Doña María, Doña Marina y Doña Isabel Tecuichpo, encomendándole especialmente a ésta última. Al precipitarse los acontecimientos con la catastrófica retirada de los españoles de Tenochtitlán por la calzada de Tacuba un par de días más tarde en la llamada “Noche Triste”, Doña Ana se perdió al igual que Doña María, muriendo en la debacle el príncipe Atzayácatl Chimalpopoca, pudiendo escapar con vida Doña Isabel, Doña Marina y el príncipe Pedro, para reunirse con los suyos.[4]
   Dos de los hijos más importantes de Moctezuma sobrevivieron al primer asedio a la ciudad de Tenochtitlán, el príncipe Pedro y Doña Isabel Moctezuma, a quienes Hernán Cortés otorgó la más grande encomienda del Anáhuac, que incluía una parte del actual Centro Histórico.[5] Por su parte, Pedro de Moctezuma, llamado originalmente Tlacahuepantzin Yohualicahuacatzin, murió en 1570, descansando sus restos en la Iglesia de Santo Domingo. Su hijo Diego Luis Moctezuma fue llevado a España por órdenes de Felipe II, casándose con la noble Francisca de la Cueva y Valenzuela, muriendo en Valladolid en 1606. Felipe IV nombró al hijo de Diego Luis, Pedro Tesifon, I Conde de Moctezuma, en 1624. La III Condesa de Moctezuma se casó con el Virrey de la Nueva España José Sarmiento de Valladares y Arnés. El título nobiliario persiste en España, y se calcula que hay 350 descendientes de la sangre Moctezuma en aquellas latitudes y unos 600 más en México.


III
   La vida de Tecuipcho Isabel Moctezuma, Copo o Flor de Algodón, no podía haber sido más azarosa, pudiéndose calificar de novelesca, desgraciada e incluso trágica, constituyéndose finalmente en una fuerte personalidad histórica. Casó formalmente a los 20 años de edad con el hermano de su madre e hijo de Totoquihuatl, rey de Tlacopan, de nombre Altiscatl, guerrero militar que murió en las vísperas de la Conquista.
   Cuando Tecuichpo escapó de la cautividad a la que estaba sometida por parte de los españoles el día de la Noche Triste, fue resguardada por la milicia del Anáhuac y dada en matrimonio a  Cuitláhuac (“Quien ha sido encargado”), hijo del rey Tlatoani Atzayacatl, y Tlatoani el mismo de Iztapalapa, sucesor legítimo al trono y 10º emperador Azteca, quien sin embargo reinó fugazmente, pues murió apenas un par de meses más tarde, picado de viruela, en la primera gran epidemia del año de 1520.
    Tecuichpo fue entonces dada en matrimonio al Tlatoani Cuauhtémoc, Señor de Tlaltelolco, hijo del emperador Auhizote y primo hermano de Moctezuma Xocoyotzin, el famoso héroe mexica, quien con la llegada de los españoles se convirtió en Jefe de Armas (Tlacatecutli) para reorganizar el destrozado ejército mexica. Asumió el poder como 11º y último emperador azteca, cuando los españoles fueron expulsados de Tenochtitlán, ante una ciudad devastada por el hambre, la viruela y la falta de agua potable. Luego de un año de haber sido expulsados los españoles éstos regresaron, acompañados de más de 100 mil aliados indígenas, muchos de ellos tlaxcaltecas.
   Cuauhtémoc fue vencido por los conquistadores y capturado el 13 de agosto de 1521, luego del sitio de 90 días sobre Tenochtitlán, atrapado en un cerco en Tlaltelolco, en una gran canoa junto con Tecuichpo, parte de su familia y allegados guerreros, cuando fue alcanzado por un bergantín español comandado por García Holguin. En la piragua prisionera de la que habla la voz del mito, el Huey Tlatoani perdió ese día para siempre, junto con la ciudad, a su esposa Tecuichpo Iscayochitzin, Flor de Algodón, hija del Huey Tlatoani Moctezuma Xocoyote.





   Tecuichpo quedó a manos de los castellanos, siendo bautizada con el nombre castellano de Isabel. Cuauhtémoc pidió ser llevado ante Malinche, o Guatemuz, como llamaban los indios a Hernán Cortés, refiriendo el Conquistador en su 3ª Carta de Relación, que el emperador depuesto llevo su mano hasta el cuchillo que portaba en su cintura y diciéndole que habiendo hecho todo lo posible por su ciudad sólo restaba que lo matara. En el Canto Tlaxcalteca acerca de la Conquista, incluido en los Cantares Mexicanos se dice que Cuauhtémoc con otros de los suyos fue llevado a Coyoacán, donde con ojos incrédulos vio a su esposa Tecuichpo sentada junto al Conquistador, a lo que el héroe mexica inquirió atónito:

“¿Quién eres tú, que te sientas junto al Capitán general?
¡Ah, es Doña Isabel, mi sobrina!
¡Ah, es verdad, prisioneros son los reyes!
Por cierto serás esclava, serás persona de otro:
Será forjado el collar, el quetzal será tejido en Coyohuacán.” [6]

   Al quedar Cuauhtémoc preso en la intrincada corte nobiliaria del Conquistador, se eliminó el último bastión de la resistencia nahua, verificándose la caída definitiva de México Tenochtitlán. Cortés lo mantuvo vivo por razones estratégicas, y para que los indios ayudaran en la limpieza y reconstrucción de la ciudad, sin embargo, contando con la anuencia del tesorero Juan de Alderete, ordenó su tormento en ese mismo año, sufriendo Cuauhtémoc junto con su primo, el cacique de Tacuba Telepanquetzalzin, los rigores de las llamas en las palmas de las manos y plantas de los pies, a causa de lo cual, a pesar de ser curado por el doctor Cristóbal de Ojeda, quedó cojo y tullido.
   Con la idea de cristianizarlo, le dieron los españoles el nombre de Hernando Alvarado Cuauhtémoc, siendo presumiblemente su padrino el mismo Pedro de Alvarado. Estando Cuauhtémoc preso y atrapado en la corte que rodeaba al Conquistador Hernán Cortés, éste aprovechó la oportunidad y tomó a Isabel Flor de Algodón, llevándola a su casa particular de Coyoacán para hacerla suya, donde la mantuvo en la humillante condición de concubina, haciéndola convivir con sus otras amantes.  Cortés tuvo que marcharse de la nueva ciudad de México por él conquistada, y antes de perder el cargo de Gobernador de la Nueva España por la llegada del Visitador Luis Ponce de León, dejó a Isabel, como su última orden de gobierno, la encomienda de Tacuba, o Señorío de Tlacopan, de la que el Conquistador se había apropiado en 1521, dándola a cambio en matrimonio a Alonso de Grado el 25 de julio de 1526.[7] Al poco tiempo Hernán Cortes regresó a la capital de la Nueva España para enfrentar un interminable juicio de residencia.
   Ya reducido Cuauhtémoc en el Tecpan y luego de más de cuatro años de haber sido integrado forzosamente a la corte del Conquistador, fue llevado en una enorme expedición a Hibursas (Honduras), en persecución de Cristóbal de Olid. Cortés lo mandó asesinar, so pretexto de una conspiración y por traición del indio Mexicalcingo, más que nada por temor de un levantamiento, según refiere el mismo Cortés en su 5ª Carta de Relación.  Fue ahorcado junto con su primo Telepanquetzaltzin el 28 de febrero de 1525, en la región maya de Taxcalá, Campeche, o tal vez en Itzancanath, Tabasco.[8] Pagaría caro Hernán Cortés la indignidad de tal proceder, pues estando borracho entregó en Coatzacoalcos a Doña Marina (Malitzin) a  un tal Juan Jaramillo, conjurando a partir de aquel día su mala suerte.


IV
   Por decreto de Hernán Cortes el 26 de julio de 1526 se le otorgó a Tecuichpo la extensa encomienda, beneficios e ingresos del pueblo de Tlacopan, en Tacuba, y de los pueblos sujetos, los cuales contaba con más de 1240 casas y 6 mil habitantes, siendo la más grande encomienda del valle de México, tierras que por derecho natural pertenecían a los descendientes de Moctezuma, descargando de tal manera Cortés y el rey de España sus conciencias por haberse apropiado de tierras que no les pertenecían.[9] Se cuenta que la casa residencial de Tecuichpo Isabel se encontraba en los límites del extremo norte de la isla de Tenochtitlán, terrenos donde a inicios del Siglo XX fue construido el Palacio Postal de Correos, en la calle de Tacuba # 1 del Centro Histórico.[10]
     Tecuichpo contando con 26 años de edad y tres veces viuda fue, como repito, dada por Cortés en matrimonio, contrayendo sus cuartas nupcias con Alonso de Grado, hidalgo extremeño de Alcántara, el 28 de febrero de 1526, mismo año en que fue designado por el conquistador Hernán Cortés con el cargo de  Visitador General de la Nueva España, más que nada para alejarlo manteniéndolo en provincia. Al poco tiempo fue acusado ante la Audiencia Real de maltrato y crueldad con los indios. Alonso de Grado murió en 1527 de forma desconocida y sin dejar descendencia.
   Fue en ese tiempo que, aprovechando las circunstancias,  Cortés tomó a Tecuichpo como amante y la embarazó. De esa relación nació en 1527 una hija, de nombre Leonor Cortez Moctezuma, bajo circunstancias, para decir lo menos, hostiles, por lo que de inmediato fue repudiada por su madre Doña Isabel, por haber sido tomada a la fuerza. Al ser rechazada Leonor, el Conquistador optó por dar la niña recién nacida para su cuidado al tesorero de la Nuevas España,  el licenciado Juan de Altamirano, primo político de Cortés. La hija natural de Cortés y de Flor de Algodón, Leonor Cortés Moctezuma,  nació así en condiciones extremas, siendo sin embargo un símbolo de la nueva nobleza, fusión de dos razas, y del inevitable mestizaje por venir.
   Poco después, en 1527 Copo de Algodón casó por quinta ocasión con Pedro Gallego de Andrada, un extremeño natural de Barranquillos, Badajoz, un hombre gracioso y decidor llegado al Nuevo Mundo con Pánfilo de Narváez en 1529. Tecuichpo vivió con él en San Luis Potosí, en Barragán del Valle del Maíz, teniendo el matrimonio un hijo de nombre Juan Gallego Andrada de Moctezuma, el primer hijo legítimo de la princesa. Pedro Gallegos murió dos meses después, en 1530, bajo circunstancias poco explícitas. El hijo legítimo de ese matrimonio, Juan Andrada de Moctezuma, heredero del principado de Tlacopan, luego de un interminable litigio por la encomienda en contra de la familia Cano, terminó por marchar a España, muriendo en Sevilla en 1577.
   Luego de la muerte de Pedro Gallego, Tecuichpo Flor de Algodón, viuda por quinta ocasión, contrajo finalmente sus sextas nupcias, pero en esa ocasión por su propia voluntad, en 1532, con Juan Cano de Saavedra (1502-1571), extremeño de Cáceres, hombre reposado y convenenciero, quien también había llegado en la expedición de Pánfilo de Narváez.  Con Juan Cano engendró cinco hijos, que es la rama de los Cano Moctezuma: Pedro Cano, Gonzalo Cano de Moctezuma, Juan de Moctezuma, Isabel de Jesús y Catalina de San Miguel. Por su parte, el hijo de Gonzalo Cano se hizo llamar Diego de Moctezuma.
   Desde un principio contrario a Cortés, Cano ocupó algunos cargos públicos y se dedicó al negocio de la leña y a la explotación de la madera. Se ocupó también en defender los derechos de su esposa Copo de Algodón, entrevistándose en 1532 con el obispo Fray Juan de Zumárraga con tal motivo y en referencia a la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.
   Posteriormente Juan Cano viajó en 1542, acompañado de su hijo Juan Cano de Moctezuma, a España para hacer los derechos de posesión y hereditarios del Señorío de Tlacopan ante la Corona, regresando sin haber alcanzado éxito. De regreso, ya en México, en Santo Domingo, fue entrevistado por el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, donde puso de manifiesto como Doña Isabel era “señora de todas sus cosas”, mujer inteligente, culta, rica, respetable y ejemplar, quien teniendo varios esclavos y esclavas a su servicio se había cristianizado sinceramente, rindiendo devoción a Nuestra Santa la Virgen María, a quien tomó como abogada, ayudando por su religiosidad a evangelizar y dar reposo al ánimo de los antiguos mexicanos. En Tlacopan se le rendían tributo y pleitesía a la manera antigua y tenía gran influencia sobre los indios de México, quienes más que como una princesa la veían y daban trato de reina –asociándola a la Diosa Madre Tonantzin.
   Atenta al las historias de la aparición de la Virgen María en Guadalupe, Extremadura, fue testigo del nacimiento del mito mexicano de la Virgen de Guadalupe, siguiendo de cerca las historias de las apariciones de la Guadalupana en el cerro del Tepeyac, tiempo en que por medio de su esposo Juan Cano se relacionó con el obispo fray Juan de Zumárraga.



V
    Tecuichpo Isabel Moctezuma, Flor de Algodón, encomendándose a la Virgen María Señora y Abogada, murió en el año de 1551, luego de una existencia azarosa de medio siglo, en la que fue testigo de la destrucción de un imperio y del nacimiento de una nueva civilización, quedando en gran medida atrapada en un mundo de relaciones de poder, jugando a la vez un esencial papel político-religioso en la conformación de la nueva nación, dando lugar al inicio del gran y complejo fenómeno del mestizaje, raíz de la idiosincrasia americana.[11]
    Contribuyó grandemente a la edificación de Convento de San Agustín, donde al morir en 1551 fueron sepultados sus restos (edificio que sería, luego de la ley republicana de secularización de 1853, la Biblioteca Nacional, República de Uruguay N° 69, con esquina en Isabel La Católica).
   A la muerte de Tecuichpo, casada en seis ocasiones, tres de ellas con nobles autóctonos y tres más con extremeños que vinieron a la conquista, le sobrevivieron su último esposo y sus siete hijos, prolongándose con ellos la sangre noble del emperador azteca Moctezuma Xocoyote.  El testamento de Tecuichpo, redactado en 1550, fue dado para su ejecución al licenciado Juan de Altamirano, quien a la sazón era el jefe de innumerables propiedades de Hernán Cortés.[12]
   La última voluntad de Tecuichpo fue instrumentada con poder amplísimo por Juan de Altamirano, Andrés de Tapia y Alonso de Bazán, la cual consistía en  otorgar la libertad a sus esclavos indios; ordenar misas, mandas pías y limosnas para el descanso de su alma y conciencia, dedicando a ello un quinto de sus bienes; pagar deudas y salarios a sus criados, manifestando que cuando casó con Juan Cano no tenía ni dinero, ni bines muebles, sólo indios y pueblos. A sus hijas Isabel y Catalina heredó sus alhajas, paños, vestidos, ropa de cama y alfombras. A su primogénito Juan de Andrada dejó el mayor mayorazgo de Tacuba. A Gonzalo Cano los pueblos de Coyoacaque, Chapuluacaque, Coaponaya y Tepeyanuca. De faltar éstos, dejaría tales propiedades a sus hijos Pedro y Juan Cano. De recuperarse los bienes tomados por la corona española, debería repartirse éstos por partes iguales a sus cinco hijos de Juan Cano y a Juan de Andrada, no dejando nada para Leonor Cortés Moctezuma, sino apenas alguna pensión. El testamento fue leído ante la Audiencia Real y en casa de Alonso de Basán en diciembre de 1552.


VI
   Juan Cano, apoyado por Pedro Cano, pidió revocar el auto e inició un largo litigio que duraría 50 años contra Juan de Andrada por la posesión de la encomienda de Tacuba, siendo representado por Francisco Escobar.  Juan de Andrada, por su parte, pedía la encomienda de Tacuba no se fraccionara, pues así no servía para gobernar, siendo representado por Juan Salazar. La sentencia de la real Audiencia determinó que todos los hijos tenían derecho, liberando así de la demanda interpuesta por el fiscal en favor de Juan de Andrada y su hijo Pedro de Andrada, quienes fueron representados por Alonso de Herrera, contraatacando y pidiendo que se les respetara su mayordomía, dejando sin parte alguna a Juan Cano e hijos, restituyendo los bienes dados a ellos, frutos y rentas a favor de Juan Andrada, a lo que Juan Cano, representado por Pedro del Castillo, alegó que los bines debía repartiste a todos los hijos por partes iguales. El Consejo Real de Indias ratificó el auto de Audiencia de México, dando posesión indivisa a Juan de Andrada del pueblo de Tacuba. La cedula final se expidió el 15 de junio de 1583, invalidando la demanda de Pedro Cano en contra de Juan de Andrada, ya fallecido, considerándose la cosa como juzgada.
   Juan Andrada se distanció de su padrastro y hermanastros, y luego de 20 años de litigió sólo obtuvo una sexta parte del pueblo de Tacuba, marchó a vivir a Sevilla, España, acompañado de su familia, y aventurándose en los negocios fracasó, motivo por el cual estuvo preso dos años. Murió en Sevilla en 1577 dejando a cinco hijos como herederos, los que luego ingresaron a la nobleza española como los Condes de Miravalle.
   Juan Cano de Moctezuma marchó con su padre Juan Cano a España en 1551, a la ciudad de Cáceres, donde éste tenía sus propiedades.  El tercer varón de su matrimonio de Doña Isabel con Juan Cano de Saavedra, Juan Cano Moctezuma, casó en España con una mujer de Cáceres, Mariana Elvira de Carbajal y Toledo, con quien tuvo dos hijos: Juan Moctezuma y Pedro Moctezuma, estableciendo un mayorazgo que dio en herencia a su primogénito. A su nieto Juan Toledo Moctezuma tocó remodelar un suntuoso palacio medieval de estilo renacentista, reedificándolo en el siglo XVII, al que pusieron el nombre de Palacio de Moctezuma -que hoy en día alberga en su interior las dependencias del Archivo Histórico Provincial de Cáceres, emparentando su familia con los Duques de Abrantes y Linares y con los Condes de la Enjarada, derivándose las familias Moctezuma Toledo y Carvajal y Vivero, varios de cuyos miembros fueron admitidos en las órdenes militares españolas.
   En lo que toca a Gonzalo y Pedro Cano se casaron en México, formando parte cimera de la nueva nobleza mexicana, transcurriendo sus vidas sin mayor nota, ni pena ni gloria, en la Ciudad de México. Isabel y Concepción, después de la muerte de su madre, ingresaron como novicias al Convento de la Inmaculada Concepción de María de la Ciudad de México, donde sólo se admitía a las hijas legítimas de los conquistadores, pero debido a su dote de 4 mil pesos oro, su saber leer y escribir y manejar los números, se abrieron para ellas las puertas del convento, haciendo votos de pobreza y renunciando a sus rentas, siendo monjas fundadoras.



VII
   Por último, Leonor Cortés Moctezuma, la hija repudiada de Copo de Algodón, siguió bajo el cuidado de Juan Altamirano hasta el año de 1550, cuando casó con Juan de Tolosa, con quien tuvo un difuso hijo que posteriormente tomó los hábitos y se convirtió en Vicario de Zacatecas. El descubridor de las minas de Monserrat en Zacatecas, Juan de Tolosa, llamado por los naturales “Barbaslargas”, vivió con Leonor Cortés en Nochistlán, cerca de Aguascalientes. El matrimonio engendró tres hijas más: Leonor, Isabel y Juanita Tolosa Cortés Moctezuma.
   Por su parte, Doña Leonor Tolosa Cortés Moctezuma casó con Juan de Oñate, el futuro conquistador y gobernador de Nuevo México. Otra hija del matrimonio, Doña Isabel, casó con Cristóbal de Zaldívar, emparentando con la familia notable de mineros de la frontera sur de Nuevo México, y; Doña Juanita Tolosa Cortés casó con el minero zacatecano Mauricio de Oñate Salazar.
   De tal estirpe nació la leyenda de la “Aristocracia de la Plata”, una de cuyas raíces penetro profundamente en el septentrión mexicano, fundado, por el noble brazo cristiano del inagotable Hidalgo Francisco de Ibarra, la ciudad de Durango, el 8 de julio de 1563.



Notas:

[1] Los Huey Tlahtoqueh Aztecas reinaron en el valle del Anáhuac de 1366 a 1525. De 1376-1396, Ācamāpīchtli o “El que empuña la caña”; de 1396 a1417, Huītzilihuitl o “Pluma de colibrí”; de 1417 a1427, Chīmalpopōca o “Escudo que humea”; de 1428 a 1440, Ītzcóātl o “Serpiente de obsidiana”; de 1440 a 1469, Motēcuhzōmā Ilhuicamīna o “Señor encolerizado”, y también “Flechador del cielo”; de 1469 a 1481, Āxāyacatlo “Cara de agua”; de 1481-1486, Tīzoco “Pierna enferma”; 1486-1502, Ahuízotl o “Espinas del río”; 1502-1520, Motēcuhzōmā Xocoyotzīn o “Señor encolerizado, el chico”; 1520-1520, Cuitlahuac o “El que ha sido encargado (de algo)”; 1520-1525, Cuāuhtemōc o “Águila que cae sobre su presa”.
[2] Durante mucho tiempo se creyó que Tecuichpo había nacido en el año de 1509, como consta en varios artículos: Rodrigo Martínez, “Doña Isabel Moctezuma, Tecuichpotzin 1509-1551”. Revista de la Universidad. Recientemente se ha descubierto que en realidad nació en 1501 o 1502.
[3] No debe confundirse al hijo de Moctezuma Xocoyote, Atzayácat Chimalpopoca, con los dos emperadores de los que heredó sus nombres: el Huey Tlatoani Atzayácatl  (“Cara de Agua”, 1469-1481), el sucesor de Moctezuma I y padre de Moctezuma II, quien fue el 6º  emperador Azteca; y el Huey Tlatoani Chimalpopoca (“Escudo que Humeante”), quien fue el 3º emperador de los mexicas (de 1417 a 1427), subordinado a los tepanecas de Atzcapotzalco, y sobrino de Tezosomoc.
[4] Bernal Díaz del castillo, Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España. Ed. Del Valle de México. Pág. 270.
[5] Los descendientes de Pedro Moctezuma, Condes de Miravalle, fundaron por su parte una rama en Granada, España, estando en México relacionados con la familia Acosta.  Detalles en la novela del historiador Eugenio Aguirre, Isabel Moctezuma. Planeta, 2011, México.
[6] Cantares Mexicanos. Versión de Ángel María Garibay.
[7] Apenas hace falta insistir en la importancia de Tlacopan para el reino azteca, ya que junto con Texcoco y  Tenochtitlán habían formado la poderosa Triple Alianza.
[8] Es conocido el mural Cuauhtémoc contra el mito (1944) de David Alfaro Siqueiros. Este trabajo mixto se encuentra en lo que queda del Tecpan, sitio en que habitó Cuauhtémoc, luego del 13 de agosto de 1521, inmediatamente después de consumada la conquista de México-Tenochtitlán. en los primeros años de la Conquista fue señorío de indígenas gobernado por Cuauhtémoc. Funcionó como casa de gobierno cuando Hernán Cortés ordenó que Tlatelolco fuera tierra de indígenas, siendo su finalidad controlar el comercio del gran mercado de Tlatelolco. Actualmente el edificio de origen castellano aloja el mural de David Alfaro Siqueiros, quien desplegó un cierto sentido surrealista ante el horror de la debacle, y una sensibilidad receptiva  a lo monstruoso, pues por un lado rueda una cabeza de Giorgio de Chirico, ahí tirada sin propósito alguno; por el otro, la escena mítica es convertida en esperpento de carnicería, que tiene algo de infecto circo postmoderno, con ese caballo máquina, que pareciera fusilado a José Clemente  Orozco, tan deforme que resulta grotesco, descompuesto, hiriente, en un revoltijo de modernizante grandeza degradada. Siqueiros fue tan gran artista como gran demagogo de las martas, no menos que un sonado vividor (Jean Charlot) de ostentoso carácter napolitano (Octavio Paz). El arte de Siqueiros intenta en esta ocasión recrear el movimiento de las figuras, de acuerdo a una estética surreal cercana a la escuela futurista italiana, apareciendo a la derecha y en primer plano Cuauhtémoc, empuñando las armas y heroicamente oponiéndose a la destrucción de su civilización a manos de los conquistadores españoles, mientras éstos últimos son interpretados como centauros, cuyas fuerzas son la religión y las armas de fuego (arriba e izquierda). Debajo de las patas del caballo está la cabeza de un indígena decapitado y de frente aparece el símbolo pétreo de Quetzalcóatl. No sería la última vez que Siqueiros se ocupo del héroe mexica: en 1945 pinto un mural transportable para el Palacio de Bellas Artes, titulado Tormento de Cuauhtémoc. Finalmente, existe un cuadro de caballete del mismo Siqueiros en el que, haciendo alarde de su radical perspectivismo geométrico y de la capacidad masiva de sus figuras, aparece el héroe mexica en el cruento lecho de su tormento por las llamas. 
[9] Le encomienda de Tlacopan incluía los poblados de Azcapotzaltongo, Yatexe, Izqui, Luca, Izgulua, Chimalpan, Capulmaloyan, Loya, Xilocingo, Escapultango, Olacaque, Ocozacac, Coetepec, Tolango, Telasco, Goatrizo, Tasula y Macuilsuchil. A la muerte de Tecuipchpo sus hijos se repartieron sus inmensas propiedades o las vendieron. Resalta la propiedad de Ximilpa, adquirida por Lorenzo de Tejada en 1541, la cual abarcaba gran parte de Chapultepec. En 1645 se fundó sobre ese terreno la Hacienda de los Morales, llamada así por sus árboles de moras. En 1880 fue comprada por el matrimonio formado por Eduardo Cuevas y Anna Lascurain, formando con la extensa propiedad las colonias Ansures, Santa Julia, las Lomas de Chapultepec y Polanco, quedando el casco de la hacienda como un exclusivo restaurante. .
[10] En 1761 se construyó ahí el Hospital de Terceros de San Francisco u Hospital Real  de Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción, en las calles de Santa Isabel, San Andrés y Callejón de la Condesa, el cual funcionó durante todo un siglo auxiliando a los franciscanos, hasta 1863. Cuando por la “ley de secularización” republicana pasó a manos de particulares, siendo por un tiempo Oficinas del Imperio, y luego Escuela de Comercio y sede de la Sociedad de Geografía y Estadística, antes de que el antiguo edificio fuera  demolido en 1900 para dar paso a la construcción del nuevo Palacio Postal de México, conocido como la Quinta Casa de Correos, diseñado y levantado por el arquitecto e ingeniero italiano Adamo Boari de 1902 a 1907.
[11] “Tecuichpo-Isabel Moctezuma”, de Maru Herrera. Palabra de Clío, Blog de la Asociación de Historiadores Mexicanos de la Palabra de Clío. Martes 30 de agosto de 2011.
[12] “Litigio sobre la propiedad de tierras y pueblos de Atzcapotzalco y Tacuba, por parte de los descendientes de Isabel Moctezuma. Testamento de Tecuichpo”. Boletín del Archivo General de la Nación. 4ta serie. Otoño de 1995. Pág. 197 y sigs.






























martes, 10 de octubre de 2017

Vásquez de Coronado y los Castillos de Cinabrio Por Alberto Espinosa Orozco

Las Siete Ciudades de Cíbola:
Vázquez de Coronado y los Castillos de Cinabrio
Por Alberto Espinosa Orozco


I
Don Antonio de Mendoza y Pacheco, primer Virrey y Capitán General de la Nueva España (1535-1550),  fascinado con el relato de Cabeza de Baca, encarga el asunto a Francisco Vázquez de Coronado, buen amigo y hombre con fama de cabal por haber sofocado una rebelión en Culiacán y haber dado esplendor a la ciudad de Guadalajara, de la que fue gobernador. Coronado decidió enviar una avanzadilla que le informase de las características del terreno, las posibilidades de aprovisionamiento y la veracidad de los rumores de la riqueza de aquel ignoto territorio. El responsable de aquella misión sería el monje franciscano Fray Marcos de Niza, reputado no sólo de docto en teología, sino también en cosmografía y en el arte de la mar, hombre famoso no sólo por propagar la leyenda de las siete doradas ciudades de Cíbola, sino también por ser uno de los más grandes mentirosos de la Historia.
En el año de 1539, Fray Marcos parte de San Miguel de Culiacán en una primera expedición acompañado de otro fraile, un nutrido grupo de indios y, por disposición del Virrey, del intrépido Estebanico, el esclavo de Dorantes, como supuesto guía. El fraile Marcos de Niza regresó a la ciudad de México narrando que había continuado la exploración después de la muerte de Estebanico y con reporte de que los nativos de las lejanas tierras usaban vajillas de plata y oro, decoraban sus casas con turquesas y usaban perlas gigantescas, esmeraldas y otras joyas más y que a lo lejos había avistado una ciudad más grande que la gran Tenochtitlan
Hechizado por aquellas noticias, el Virrey Don Antonio de Mendoza organizó de inmediato una segunda expedición militar de gran magnitud para tomar posesión de las riquísimas tierras que el fraile le había descrito con alucinada profusión de detalles. Al mando de la misma quedó un amigo del Virrey, el hidalgo Francisco Vázquez de Coronado (Salamanca, 1510- Ciudad de México, 1554), quien lleva como guía al fraile Marcos de Niza. La expedición al mando de Francisco Vázquez de Coronado estaba formada por 340 españoles, cientos de indios nativos aliados además de ganado vacuno.-haciéndose acompañar por navíos que les seguían por mar para abastecerlos al mando de Fernando de Alarcón y de otra expedición más pequeña por tierra organizada por García López de Cárdenas.. Francisco Vázquez de Coronado, quien a la sazón era desde 1538 gobernador de la Audiencia de la Nueva Galicia en sustitución del primer gobernador de la provincia Nuño de Guzmán, para el año de 1539 llega por vía marítima a lo que hoy es el estado de Nayarit, desembarcado en un litoral del Pacífico llamado Compostela.
Hay que recordar que el conquistador Nuño de Guzmán, el primer gobernador de Nueva Galicia,  penetró los territorios bajo su jurisdicción en 1530, siendo con el tiempo calificado por Fray Bartolomé de las Casas de "gran tirano" por su extrema crueldad. Nuño de Guzmán impuso el nombre de "Conquista del Espíritu Santo de la Mayor España" a los territorios por él explorados y conquistados. Sin embargo la Reina de España Juana I de Castilla (madre del emperador Carlos V de Alemania y Carlos I de España), no estuvo conforme con el nombre que le había otorgado Nuño de Guzmán, por lo que por Real Cédula dada en Ocaña España el 25 de enero de 1531 ordenó que se nombrara al territorio conquistado como Reino de la Nueva Galicia (que comprendía los hoy estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y parte de Sinaloa, Zacatecas y San Luís Potosí).y se fundase una ciudad con el nombre de "Santiago de Galicia de Compostela" como capital.
Una vez que recibió Nuño de Guzmán la Real Cédula procedió a renombrar la "Villa del Espíritu Santo de la Mayor España" con el nombre de "Santiago de Galicia de Compostela", población que actualmente es la ciudad de Tepic, capital del estado de Nayarit. Así la Villa de Santiago de Nueva Galicia adoptó el nombre de Compostela de Indias en el año de1539, en memoria de la ciudad gallega de Santiago de Compostela -que proviene del latín Campus Stellaen que en castellano significa Campo de Estrellas. El valle de Cactlán, donde se encontraba la ciudad de Compostela de Indias, estaba habitado antes de la llegada de los españoles, por indios cacnos y tepehuanos, y debían el nombre autóctono de Cactlān a la lengua náhuatl, pues Cactli significa “zapato” y el sufijo de tlān, “cerca de”, es decir, "lugar de zapatos".
A principios de 1540 Vázquez de Coronado parte de Compostela en busca de las siete ciudades de Cíbola y Quivira, prestó oídos junto con el Virrey Mendoza a una vieja leyenda europea, mitad cuento de caballería, mitad cuento recompuesto y edulcorado por las visiones fantásticas de Fray Marcos de Niza. Esa expedición trajo como resultado el descubrimiento para España de las tierras del oeste de Estados Unidos y la constatación de la existencia de una serie de pueblos en aquella región desértica sumidos en la miseria.
En efecto, para el día 22 de abril de 1540 Vázquez Coronado llega a Culiacán al mando del grueso de la expedición, en tanto que un grupo más pequeño que iría a la zaga más lentamente quedó a las órdenes de Tristán de Luna y Arellano, pues en cada villa española se reorganizaba la expedición terrestre a la vez que partía otra expedición por mar al mando de Fernando de Alarcón para abastecer a la expedición de tierra.  La fuerza más pequeña, al mando de Tristán de Luna, continuó aún más al norte y tomó los pueblos de los Zuñi en julio de 1540, lugar que les habían dicho era el emplazamiento de las siete ciudades doradas de Cíbola.
Sería el mismo Fernando de Alarcón el primer europeo en tocar y navegar las aguas del Río Colorado, aunque su descubrimiento se debe a Francisco de Ulloa, quien el 28 de septiembre de 1539 tomó posesión de la desembocadura del río y lo nombra “Ancón de San Andrés”, en beneficio de la corona española, aunque sin navegar aguas arriba como lo hizo Fernando de Alarcón.



II
Francisco Vázquez de Coronado atravesó Sonora y entró en los territorios de la actual Arizona. Después de 75 días de camino empezó a sospechar la falsía de  las historias de Marcos de Niza, al no encontrar por ninguna parte las riquezas de las que el fraile había hablado, pues resultó una mentira la aseveración del fantasioso fraile que desde aquellas tierras se podía ver el mar, ya que como le dijeron los nativos a Coronado el mar se encontraba a muchos días de camino.
Así, se instala con sus hombres a orillas del Río Bravo o Río Grande en un poblado de nombre Tiguex. Entonces el grupo de exploradores se dividió en dos grupos. Una de ellas queda al mando de Pedro de Tovar, quien regresa con la noticia de haber encontrado siete ciudades populosas que acaso sean las de la legendaria fábula. El segundo grupo se adentró en tierra para descubrir el Gran Cañón y la boca del río Colorado, legando hasta el Golfo de California.
En el emplazamiento de Tiguex, cerca de la actual ciudad de Santa Fe, se reunieron los dos grupos y pasan los inviernos de 1540 y 1541. Insistiendo en encontrar la dorada ciudad de Quiviria, Vázquez de Coronado se deja engañar por un indio, al que llamaban “el Turco” y emprende con 30 de los suyos en 1541 una última exploración dejando al grueso de sus hombres en el Cañón de Palo Duro, hoy Texas. Buscando el rico país de Quiviria se remontó a caballo atravesando la pradera, hasta caer en cuenta del engaño y hacer ejecutar a “el Turco”.
Sin embargo, era tan fuerte la idea fabulosa de las ciudades de Cíbola que aún a pesar del desánimo, la expedición de Coronado continuará su viaje, adentrándose cada vez más en el corazón de lo que algún día serían los Estados Unidos.
Siguió adelante, recorriendo las llanuras del Mississippi y las montañas Rocallosas, atravesando los actuales estados de Nuevo México, Texas, Oklahoma y Kansas. Finalmente dio con un pueblo cerca de la actual Linsburg, en el estado de Kansas, donde encuentra a los indios de Wichita habitando en un poblado de cabañas con techos de paja, a los que no sin ironía llamó indios Quiviria.
En la primavera del año de 1542 regresa Vázquez de Coronado a la Ciudad de México por la misma ruta con sólo cien de sus hombres. El Virrey de la Nueva España Antonio de Mendoza lo recibe con frialdad dado lo paupérrimo de los resultados, abriéndole incluso un proceso en contra por el abandono de la empresa. Cuando los sucedidos se aclararon regresó Francisco Vázquez de Coronado como Gobernador de la Nueva Galicia, puesto que desempeño hasta el año de 1544, cuando se retiró a la Ciudad de México donde murió en 1554.








III
La expedición de Francisco Vázquez de Coronado constituyó el primer grupo europeo que contempló el Gran Cañón del Colorado. Fue entonces cuando García López de Cárdenas quien en 1540, al mando de un puñado de hombres, partió desde la población indígena que los españoles habían llamado Quivira, pueblo habitado por los indios Zuñi cuya ubicación se desconoce hoy día.
En Quivira se encontraba parte de la expedición comandada por Vázquez de Coronado con treinta hombres y se comisionó a García López de Cárdenas junto con un puñado de voluntarios para encontrar un río del cual los indios Hopi les habían hablado, para lo cual se le concedieron 80 días para que fueran y regresaran. Después de 20 días de viaje exploratorio encontraron el Gran Cañón del Colorado. A la distancia García López y sus hombres pensaron que aquel monumental cañón no era otra cosa  que los magníficos Castillos de Cinabrio que coronaban a una de las míticas ciudades de Cíbola.  Cuando llegaron a su límite se encontraron con que  no podían bajar hasta el río para abastecerse de agua y después de varios intentos para descender empezaron a tener problemas de agua para beber, por lo cual decidieron regresar. Para cuando llegó García López al Gran Cañón, formado por el río Colorado, ya Fernando de Alarcón lo había navegado 80 leguas río arriba y bautizado con el nombre de “Río de Nuestra Señora del Buen Guía”, en agosto de 1540. García López no pudo encontrar una senda o atajo para bajar desde lo alto del Gran Cañón hasta el río Colorado, no obstante se considera que fue el primer europeo en visitarlo.
Al comprender que se trataba de una construcción natural los exploradores tomaron aquello como una señal de buen augurio y siguieron buscando las ciudades maravillosas, traspasando entonces el río Arkansas, convirtiéndose en los primeros europeos en ver las inmensas manadas de bisontes y sin encontrar otra cosa que una aldehuela mísera –por lo que la palabra “Cíbola” se asoció irónicamente a la voz “cíbolo”, nombre español hoy desusado que se daba al bisonte, ya que el territorio del mítico reino en donde se suponía la existencia de las siete ciudades se extendía hasta las praderas en donde existían millones de estos animales (arrasados por los colonizadores norteamericanos hasta su extinción para mediados del siglo XIX).

En 1542 regresa la expedición a la Nueva España con una salada sensación de frustración y de amargo fracaso. Fray Marcos de Niza moriría en 1558, debilitado por las penurias pasadas durante la expedición, vencido por la tristeza y sumido en un absoluto descrédito. Con respecto a la Gran Quivira (antes Pueblo de Las Humanas) quedó sólo en el nombre y en las actuales ruinas de un asentamiento indígena en Nuevo México.