domingo, 6 de noviembre de 2016

Cuarteto y Moraleja Por Alberto Espinosa Orozco


Cuarteto y Moraleja
Por Alberto Espinosa Orozco 




I

 Es que el tiempo se evapora
 muy sigilosamente se va
 a donde no volverá...

 pero a veces se condensa
 el rocío que dispersan
 las horas en su vagar...

 cual gota de agua reposa
 en la flor que despierta al sol
 su iridiscente color...

 haciendo ver dulcemente
 que es ella también el lente
 donde el tiempo quedó pendiente.





II

Me fui como la gruya
 del refrán al desierto
 donde comen polvo
 los demonios sedientos
 es de oro el seco viento
 y me rozó la zarza ardiendo.



III

Me asomare a beber en el desierto,
 donde las aguas del cielo son más claras
 y la tierra está más cerca del infierno;
 el tiempo habrá pasado por mi cuerpo
 y el espejo me dará el reflejo
 de otro hombre viviendo con mi nombre
 en los sinuosos contornos de otra vida
 marcada por las huellas de un sendero trunco
 ya perdido en que se abre otro sendero
 -la poesía, me dirás, hará más clara
 la terca soledad de los naufragios
 porque la costa arenosa entre los labios
formará la perla debajo de la lengua
para hacer de terciopelo las palabras.




IV

 Todavía hoy se llama hoy
 cuando toca nacer al día...
 sale el sol por cada día,
 así sucedió hoy en día .

 Así sucedió hoy en día,
 como hace al salir el sol
 el día de cada día
 que nace con alegría

 -pero el Doctor no sabía
 sosteniendo en su tontería
 que niega la eternidad
 y afirma la nadería

 que el hoy es igual al día
 en que ayer era igual el sol
 que salía y que es hoy,
 que es siempre y es todavía.



V

Horadada la prisión
-que es el pecado-,
los pozos de la muerte
se han secado.



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