domingo, 10 de enero de 2016

Don Ricardo “El Pajarito” Moreno: los Orígenes Por Alberto Espinosa

Don Ricardo “El Pajarito” Moreno: los Orígenes
Por Alberto Espinosa



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      Nací en Chalchihuites, Zacatecas, el día 7 de febrero de 1937, hace más de medio siglo. Soy el cuarto hijo de Doña Zenaida Escamilla Chaires, oriunda del municipio de Valparaíso, también de Zacatecas. Mis hermanos mayores son Francisca y Esteban, les sigue Mercedes y luego yo. Mis hermanos viven. Mi mamá no, ya murió, en septiembre de 1978, a los 69 anos de edad. Mercedes es ama de casa, cantaba bien. Mi hermano Esteban trabajó con el Licenciado Borrego, de Zacatecas.
      Nací en el barrio de Jalisco y me crié en el barrio Colorado. Soy sietemesino, igual que Esteban mi hermano, por eso no me mata nadie. Recuerdo a mi tía Victoriana, hermana de mi abuelita Agapita Chaires Mateos Pineda. Mi mamá y yo íbamos al rancho de ellas, el rancho “La Pilitas”. Mi abuelita vivía en la calle García Salinas # 406, en una casa grande y añeja, que tenía siglos. Ella fue muy cariñosa conmigo. A Victoriana, esposa de mi tío Marcelino, la conocí muy viejita, antes de que muriera -él murió antes que ella, Marcelino murió antes que ella.
   Mi abuelita era michoacana: Agapita Chaires Mateos Pineda. Mis antepasados fueron gente altísima. Yo no. Más que de mediana estatura, chaparro. A mi me llamarón “Pajarito” y después “El Huracán” de Chalchihuites. Mi abuelo, Cipriano Escamilla Ángeles, era medio hermano del general Felipe Ángeles, jefe de las fuerzas militares de Álvaro Obregón.
   Cipriano era ganadero. Solo dejó una casa, grande, en García Salinas, que ahora tiene el número 305. Ahí creció la familia y luego se trasladó entera a Chalchihuites. Mi mamá Zenaida vivió siempre en Chalchihuites. Murió de la vesícula biliar, en una operación, en 1978. Sus restos mortales descansan aquí, en Durango, en el Panteón de Oriente.



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   Chalchihuites se caracteriza por tener algunas minas de plata y por la abundancia de agua. El Real de Minas de la Villa del Señor San Pedro de los Chalchihuites fue fundado el 15 de octubre de 1556 por el capitán vasco Martín Pérez de Uranza. Distante como 10 leguas de la Villa de Nombre de Dios  a Chalchiuites lo componen tres pueblos indios y uno español, los cuales fueron administrados durante la Colonia por religiosos franciscanos en dos curatos e iglesias. Tlaxcala y San Andrés pertenecieron al Virreinato, mientras que el Real de Minas o Chalchihuites y el pueblo de Tonalá estuvieron bajo la jurisdicción del Presidente de Guadalajara, gobernados por el alcalde que ponía el Alcalde Mayor de Sombrerete. En 1591 San Pedro de los Chalchihuites fue dividido por zonas, pues en la villa convivían difícilmente indios zacatecos, tonaltecos, tlaxcaltecos y españoles  A los españoles les tocó guardar la Villa del Real de Minas de San Pedro de los Chalchihites, a los tonaltecos San Francisco del Valle de Tonala, hoy Barrio Jalisco y a los zacatecos “La Concordia”, llamada así por ser el lugar donde pactaron la división del territorio, a la cual llamaron Nuevo Tlaxcala, al poniente de Tonalá, para mayor seguridad de los españoles, que hoy se conoce como “Barrio Colorado”. 


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   El salvaje ponchador de Chalchihuites, el vengador de Zacatecas, Don Ricardo Moreno, tenía efectivamente puños de hierro cargados de dinamita. Fue barretero y de familia de barreteros, explicaba el eminente abogado Don Héctor Palencia Alonso, creador de la doctrina nacionalista de la Durangueñeidad, para dar cuenta de la extraordinaria fuerza explosiva del peleador. Efectivamente, siguiendo una tradición familiar desempeñó en Chalchihuites el oficio de barretero. En la Ciudad de Durango sobreviven todavía algunos viejos barreteros que trabajaron en el Cerro del Mercado. Sus herramientas de trabajo  son: un martillo, una barreta de hierro y la cañuela, que es un cilindro retacado de pólvora. Su trabajo consiste en horadar a fuerza de mazazos la piedra para insertar en ella la cañuela explosiva y… boombatelaz…!!!, hacerla explotar, luego de ponerse, se entiende, a buen resguardo, pues la piedra sale volando por los aires fragmentada en añicos. Antiguamente, nos comenta el Jardinero Don Pedro, ese oficio lo pagaban bien en el Cerro del Mercado, en la capital de Durango, a razón de 300 pesos a la semana, en billetes grandes, de esos morados de a 100 pesos –lo que era mucho dinero. Según confiesa Don Pedro, el conocido jardinero de Durango, es común que a los maestros barreteros se les encomienden labores de ingeniería también, alineando bigas y realizando estructuras más complejas. Hoy en día el Cerro del Mercado se ha agotado, es pura arena ya, pues se ha extraído prácticamente todo el hierro que había en su superficie, quedando en el horizonte solamente la silueta de lo que fuera el Cerro, hoy en día apenas un monte pelón, horadado, socavado, de arena.



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   Felipe Ángeles nació en Hidalgo en 1868 y fue fusilado por las huestes carransistas en 1919. Fue el único general formado durante el porfiriato que apoyó la Revolución y el único que fue leal a Francisco I. Madero. Hombre de rectitud moral y convicciones republicanas, las cuales le acercaron a Madero, quien confió en él plenamente durante los sucesos de la Decena Trágica. Enviado por Madero combatió al Ejército Liberador del Sur para frenar la política de arrasamiento contra las comunidades indígenas y negoció con los zapatistas para convencerlos de que participaran en la Convención de Aguascalientes en un momento fundamental de la Revolución. Se sumo a la División del Norte, asumiendo el liderazgo de Pancho Villa manteniendo ambos una relación de respeto mutuo. El verdadero triunfo de la Revolución Armada se dio en la Batalla de Zacatecas, ganada por Francisco Villa y Felipe Ángeles al destrozar al Ejército Federal. Excepcional también por ser uno de los escasos ideólogos del movimiento libertario armado. Obtuvo una formación militar clásica en Francia, subrayando así el valor del “honor” de la persona y de la milicia en la batalla y fuera de ella. Fue un republicano preocupado por las tensiones generadas por las profundas desigualdades sociales y raciales, pues era de extracción indígena. Hombre de gran estatura política, moral e intelectual interesado en conciliar ejército, republicanismo y democracia. Hombre de gran ingenio que bautizaba a sus caballos con el nombre de destacados militares franceses y héroes históricos, Felipe Ángeles es una de las figuras mexicanas de mayor e indiscutible nobleza, olvidada o ninguneada por la historia oficial. 


 Continuará...








































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