lunes, 27 de julio de 2015

El Taller “La Casa” en Saltillo Por Alberto Espinosa Orozco

El Taller “La Casa” en Saltillo
Por Alberto Espinosa Orozco




   En Saltillo, Coahuila, el Museo Casa de la Cultura Purcell inauguró el pasado 25 de junio la exposición colectiva “DESCONOCIDOS”, de los artistas durangueños José Luis Ramírez, Christian de Jesús Castro, Luis Leonardo Ortega y Guillermo Martínez.  
   La muestra es una introducción a la obra de este grupo de jóvenes maestros oriundos del vecino Valle del Guadiana, la cual reúne diversas formas expresivas que representan, de manera responsable y objetiva, un contexto de temas, preocupaciones e ideas en común, sin detrimento de la expresión del propio temperamento de cada uno de los participantes, de su personal estilo y de sus singulares búsquedas plásticas.
  La muestra “DESCONOCIDOS” nos revela así diversos aspectos de la plástica contemporánea, que van de lo académico a lo moderno, de lo tradicional a lo vanguardista, aliando a ello una marcada preocupación por lo cotidiano así como por la reflexión de la propia introspección personal, logrando con ello un equilibrio entre estos factores para crear un dialogo con el espectador critico visual.
   De tal suerte, echando mano a diferentes símbolos, cada uno de ellos aborda sus temas con su particular estilo, humor y temperamento artístico, siendo detectables las tinturas de  lo sarcástico no menos que de lo espiritual, yendo del reino de lo meramente físico a los impalpables continentes de lo onírico y lo mental. Ceñidos cada uno de ellos a su estilo particular, la muestra se unifica tanto por sus influencias comunes como por sus experiencias conjuntas en el oficio y en sus formas de trabajo,  no menos que por bordar, en sus temas y en sus soluciones pláticas y estéticas, un mismo tiempo caracterizado por inéditos y peculiares desafíos existenciales.

   La exposición “DESCONOCIDOS” ofrece una experiencia estética marcada con las notas de  de la reflexión y lo enigmático, poniendo de tal manera en juego la relación autor-obra-espectador por tratarse de lenguajes vivos, que al usar el lenguaje artístico para abrirle un nicho sentimental al pensamiento, y que al hacerlo nos conmueven –y a veces también nos conmocionan-, moviéndonos por tanto al diálogo con nuestro tiempo, con los otros y, lo que es tal vez más importante, con nosotros mismos.








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