lunes, 2 de marzo de 2015

Tomás Castro Bringas: Espejos de Memorias Por Alberto Espinosa Orozco

Tomás Castro Bringas: Espejos de Memorias
In Memoriam
Por Alberto Espinosa Orozco






I
   Vivimos el día de hoy un  periodo en la que las editoriales han vuelto los ojos a la experimentación, atreviéndose a innovar, implementando en su producción nuevas tecnologías. Las pequeñas editoriales han iniciado así una pequeña, pero significativa, revolución en las artes tipográficas, dando cabida desde la autoedición hasta el libro electrónico, rompiendo las fronteras rígidas en cuyos  cotos de caza solían desempeñarse.[1]
   Uno de los pioneros de ese movimiento en nuestro país corresponsalía Durango ha sido el grabador, escultor e impresor Tomás Castro Bringas, quien nació en Santiago Papasquiaro, Durango, en 1961. Estudio en la EPEA (UJED) y de 1980 a 1984 en la Escuela de San Carlos (UNAM), desempeñándose hoy como maestro de escultura, fotografía, medios electrónicos y grabado en la Escuela de Pintura, Escultura y Artesanías de la UJED, contribuyendo con su vasta experiencia en diversas disciplinas artísticas, en la que ha sobresalido como un muy activo participante, las que van desde la confección de  marcos a el oficio de grabador e impresor, pasando por el modelado, la escultura, y la realización de cortometrajes. Hay que señalar en este renglón que el maestro Bringas es autor de un importante tratado: Manual de Gráfica Contemporánea.[2]
   Artista muy completo, quien sobre todo se ha destacado en la realización de sobresalientes libros de arte de colección y libros objeto. Uno de sus primeros talleres de estampa, serigrafía  e impresión tipográfica en la Ciudad de Durango, se encontraba localizado en los altos de un edificio en la calle de Juárez, a un lado de la célebre casona donde se alberga la “Casa de Huéspedes Juárez”, atendida por varios personajes de la minera ciudad de Tayoltita. Un taller muy grande, en donde el maestro Bringas realizó una infinidad de trabajos la Universidad Juárez del Estado de Durango.
   Su taller, en calidad de itinerante, ha conocido disímbolos locales desde entones, siendo durante muchos años el único taller de estampa en toda la ciudad, el cual es conocido hoy en día como el “Taller del Perro Bravo”, de donde han salido un sinnúmero de libros de autor, preciosas ediciones atesoradas por los coleccionistas.
   La creación y producción de libros de autor, que incluyen varios géneros de difícil catalogación –llamados libros de arte, libros-objeto, libros artesanales, bitácoras de trabajo, agendas etc.-, se caracterizan no solamente por su ánimo experimental y su creatividad, también por respetar las tradiciones regionales, lo que les da un acabado de mucho oficio y sabor local, tales como la cuidada manufactura de la encuadernación y el uso de técnicas muy originales de la zona, como son el pirograbado y los calados bajorrelieves.
   Su antecedente inmediato habría que buscarlo en México en el Dr. Atl, Gerardo Murillo, quien en la temprana década de los 20´s del siglo pasado experimentó con la técnica del “esténcil”, logrando como resultado libros en verdad memorables.[3] A escala mundial, los primeros libros de arte fueron realizados en Francia por el poeta Stephan Mellarmé, en 1897; por el escritor Guillaume Apolinaire, en 1914; el pintor Francis Piccabia, en 1934, y, posteriormente por los experimentos logrados por Marcel Duchamp en Nueva York. Hay que señalar aquí, para cerrar el círculo, que en nuestro país se ha destacado el Taller de Martín Pescador, hoy en día en Xalapa, por sus preciosas y cuidadas ediciones, en las que han estampado su nombre poetas de la talla de Tomás Segovia y Octavio Paz. Algo hay en esos volúmenes que recuerdan los pictogramas chinos y los códices prehispánicos, cuyo trabajo más logrado en la industria nacional  probablemente son los Discos Visuales, editados por Era, con poemas de Octavio Paz y diseños de Vicente Rojo.


II
   Los libros editados por el maestro Tomás Castro Bringas, además de ser verdaderas joyas artísticas y artesanales, agregan el valor de la singularidad, pues todos ellos consten de tirajes muy breves. A ello hay que sumar los juegos formales, de una especie de innovación atemperada por el imperativo de conservar las tradiciones de hechura en la atmosfera local, lo que no hace sino ensanchar las posibilidades estéticas.
   Recientemente realizó la edición del libro Crónicas del Servicio a una Causa, con textos de Paola B. Moreno y diez grabados, realizados en diversas técnicas, del propio Tomás Castro Bringas (Crónicas del Servicio a una Causa, Editado en los Talleres de la EPEA. El 25 de abril de 2014. Tiraje de 25 ejemplares)..[4] El libro es, sobre todo, un reconocimiento a las mujeres que participaron en la Revolución Mexicana.  El volumen narra de forma sintética la historia de Julia Vázquez (1905-1996), oriunda del Municipio de Ocampo, quien quedó huérfana a temprana edad y a los 8 años de edad se unió a la armada del ejercito Villista, siendo en todo momento protegida por el Centauro del Norte. Participó en la revuelta popular como agente confidencial a las órdenes del general Pancho Villa. Llevando mensajes y órdenes dictadas por Francisco Villa, vestida de muchacho penetraba en las líneas enemigas, usando unos pantalones raídos amarados con un lazo, para no ser detectada, sin llevar ningún recado por escrito, por estrictas razones de logística, logrando así infiltrarse y marchar de vuelta con las noticias para el general.
   En 1913, a los 13 años de edad,  evitó un cruento derramamiento de sangre en la ciudad del Rosario, Chihuahua, avisando a los batallones insurgentes villistas del arribo de las fuerzas constitucionalistas de Venustiano Carranza.
   Villa depuso las armas en 1920 a instancias del presidente Álvaro obregón, por los Acuerdos de Sabinas formados por el caudillo, retirándose a vivir a la Hacienda de Canutillo, en el estado de Durango, a donde Julia Vázquez lo siguió. La heroína casó un año y medio más tarde y tuvo varios hijos. Murió en 1996 en Ciudad Juárez, Chihuahua, a los 90 años de edad.

   Los grabados que lo complementan constituyen una suerte de poesía visual, épica y descriptiva, de los acontecimientos en torno, con imágenes de la “Soldadesca”, “La Pobreza”, el emperador “Porfirio Díaz”, la “Tragedia del Villismo”, la “Máquina Ferroviaria”, el “Retrato de Villa”, el “Varón de Cuatro Ciénegas Venustiano Carranza” y “La Esperanza”.  Imágenes crudas, otras de ellas idealizadas, donde se ponen a prueba nuevas técnicas de la estampación, de sorprendentes resultados apticos, por sus texturas, y visuales, por la composición final de su conjunto. Hay que añadir que el libro se terminó de imprimir el 25 de abril de 2014 en los Talleres de Grabado de al EPEA, y que consta tan sólo de 25 ejemplares, pues se trata de tirajes únicos.
   En el volumen pueden leerse los valores de la identidad, de la pertenencia a un alma colectiva común, a una misma memoria y tradición revolucionaria; también la preocupación de dotar a Durango de expresiones más modernas para la conservación y difusión de esa memoria. Dando con ello pie a una relación de otro orden, más íntima y a la vez sensitiva, de los autores con los lectores-contempladores de la obra de arte.




III
   De 1984 a 1990 el Maestro Tomás Bringas realizó una infinidad de trabajos de diseño editorial, publicidad y estampa, viñetas, folletos para celebraciones, más libros y cuadernillos sueltos, para la UJED, también público la revista experimental “El Ciervo Volador” –y algunas otras, como la revista para la facultad de cardiología, o experimentales, como “El Coyote” y “La Fragua”. Proyecto que empezó con Julián Castruita Morán, académico, investigador candidato a diputado y bohemio, quien ya no vive aquí, sino en el desarraigo.
   Fue también hace más de 30 años, en 1984, que comenzó con la experimentación artística bibliográfica con el libro Cartuchos de Cañón, del maestro Enrique Arrieta Silva. Un libro agotado, hecho en tamaño medio carta, cuya nota distintiva era ir envuelto en un sobre amarillo, como un correo, con varias estampas sobre la revolución.
   De 1990 a 1994 siguió con el proyecto universitario, elaborando muchos diseños para los libros de la intelectualidad oficial, de Socorro Soto, de José Ángel Leyva, de Osar Jiménez Luna. Volúmenes todos que se disfrutan al ver la calidad del diseño y contrastar sus valores artesanales. El libro visto como lo que en realidad es: no sólo una tarea de la inteligencia, sino un ejercicio del gusto.
   Dentro de la serie de impresos independientes y artísticos hay que tomar en cuenta su destacada participación en el Taller Mexicano de Grabado o Mexican Print Making Workschop, en Chicago, a partir de los años 90´s, donde realizó una serie de carpetas de grabado con René Arceo, de Guerrero y Nicolás Tesas, de Michoacán. Proyecto de gran amplitud, hispanoamericano e internacional, muy apreciado por la academia en Japón y Alemania.
   A partir de esa experiencia se fraguó un proyecto de gran interés, que derivó en la exposición “Santitos”, colaborando con Workskhop o Taller de Arte Mexicano de Chicago y René Arceo, de la que se realizó un tiraje en 1990 y otro en 1992, en Durango, con el apoyo de la UJED.

   Con el mismo grupo realizó también 1990 el libro de poemas Cantos de Papel, con Dodled Neto, pocho él, siendo los autores de los grabados Gerardo de la Barca, Héctor Duarte y Carlos Cortés.









IV
      La incesante producción editorial del Maestro Tomás Bringas no había sido comenzado, elaborado a partir de aquel entones una serie de breviarios, como el Juego de Lotería. Inspirado en el grabador José Guadalupe Posada, de 50 ejemplares, el cual es una prueba litografía, con textos y  con grabados originales de varios autores, alumnos de la EPEA, entre los que cabe mencionar a Israel Torres, Liliana Cortez, Melanie Peña, Thor Reveles y Antonio Gándara.  El Breviario de Neologismos y Arcaísmos, compilación de voces usadas en Durango y otras expresiones diversas mexicanas, donde el maestro exploró novedosas técnicas de la gráfica contemporánea, hecho por el itinerante taller del perro bravo, el cual se presentó en varias partes del interior de la república, como Tijuana, Aguascalientes, Nayarit y la Ciudad de México.
   En el año de 2009  y del 2010 dio a la estampa el libro Bestiario de lo Insólito y de lo Inesperado,  con textos de su fiel colaboradora Paola Moreno, con grabados de Thor Rivera, Israel Torres, quienes hace un lustro se incorporaron al taller,  y el mismo Castro Bringas .en un tiraje de 50 ejemplares, sin registro o copy right. En 2010 realizó un trabajo para la EPEA que recoge múltiples expresiones de grabado, con motivo del Centenario de la Revolución Mexicana. En 2011 publicó el libro-objeto Diario de Calle, con el tema de las tribus urbanas, tema con el que realizó paralelamente un video, poniendo de manifiesto las inseguridades, decepciones, desacuerdos y desconciertos de esos grupos marginados de lo social.
   La actividad del maestro grabador continuó en el Instituto  Municipal de Arte y Cultura de Durango (IMAC, cundo el encargado administrativo era el Ing. Jesús Alvarado) con el nombre de Taller del “Perro Bravo”, creado en el año de 2011, teniendo en él como alumnos y colaboradores a José Jaime, de San Luis Potosí, Norma Martínez Ortega, Víctor Navarro, Israel Torres, Isaac Moreno y Abraham Valles, creando una serie de ilustraciones donde el talento regional ha sabido unir lo más acendradamente tradicional con los valores vanguardistas más modernos, pues se experimentó ahí por primera vez la técnica de la “litografía en seco”.
   En 2012 inició, dentro del taller libre del IMAC, una memoria de gráfica alternativa, tomando el léxico que se desarrolla espontáneamente en la ciudad, dando como resultado el libro Las Fibras y las Telas en las Artes Visuales, volumen de 80 PP., trabajo que dio lugar a la exposición “Tipo, Cali, Foto, Lito… Gráficas”, como homenaje a James Guttenberg, en mayo del 2012, con alumnos del Taller del Perro Bravo.
   El 25 de abril del 2013 salió a la luz su breviario Entre el Azar y la Costumbre, trabajo artesanal realizado con diversas técnicas de impresión, realizando poco después una serie de carpetas de grabado en el IMAC con los alumnos del taller, entre los que hay que mencionar a : Thor Reveles, Melania Peña, Antonio Gándara, Othón Garría, Israel Torres, Francisco Galeana, Ricardo Villanueva y Leticia Cortés, Abraham Valles y Martín Peña.
   Cabe añadir su participación el año pasado en la muestra itinerante de grabado con motivo de la Toma de Zacatecas por Pancho Villa, tanto en la ciudad de Zacatecas y luego en su natal Durango, donde el incansable Maestro Tomás Castro Bringas preparó un trabajo para el Festival Revueltas 2014.
   El último trabajo del Maestro Tomás Castro Bringas  que realizó en la estampa es un precioso tomo de poemas y grabados sobre el Sotol, titulado La Magia del Desierto Líquido, que versa sobre la yuca de Torrecillas, Lerdo, en done como en buena a parte de sus trabajos se alía una interpretación de lo más antiguo que nos pertenece con las técnicas más modernas de impresión y  de estampación del material gráfico, armonizando los contrarios dialécticos en una síntesis superior de armonía, para mostrar con ello las posibilidades universales de nuestros valores autóctonos y regionales.
   El férreo espíritu de acción del maestro y grabado durangueño ha estado inspirado siempre por dos notas esenciales: el trabajo independiente, quiero decir libre, y la comunión con una comunidad,  partiendo todo ello del “eros pedagógico”, del gusto y el afán por generar, por ser padre espiritual de aquello que se ha generado.
   Ahora que se ha cerrado el circulo de sus días, puede verse prístinamente el tema central que ocupó los trabajos y los días del maestro durangueño Tomás Castro Bringas: el de la búsqueda y conservación de nuestra identidad cultura, labrando en su obra el espejo de memoria de esa alma colectiva a la que, con una robusta mezcla de orgullo y humildad, perteneció, y que en la hora postrera de sus días sentimos clavada en el corazón como una espina de sotolín, que nos obliga a cantar con sus agujas diciendo:

“Querido Sotol:
porque mi alma
hoy va a cantar  borracha
hasta que salga el sol.”

















[1] Ver la interesante propuesta de  libro electrónico en 8 tomos hecho en Durango por el maestro Antonio Avitia, Historia Gratifica de Durango. 5 316 pp. México. 2013. Costo de $55 pesos.
[2] Tomás Castro Bringas, Manual de Gráfica Contemporánea. Taller de Experimentación Gráfica y Editorial. CONACULTA. 1994.
[3] Las Artes Populares en México, 1921. Editorial Cultura,  1922, Segunda versión. Joya bibliográfica que publicado por primera vez en 1921 como texto de apoyo a la exposición de Arte Popular Mexicano que se llevó a cabo en las ciudades de México y Los Ángeles, California. La colección fue recolectada por Adolfo Mest Maugart, Jorge Enciso, Roberto Montenegro, Javier Guerrero y el propio Gerardo Murillo. El libro se ilustrado por  fotografías cada una enmarcada en un esténcil  al de los textiles o la cerámica.
[4] Crónicas del Servicio a una Causa, Editado en los Talleres de la EPEA. El 25 de abril de 2014. Tiraje de 25 ejemplares. 








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