martes, 26 de agosto de 2014

La Nueva Urbe Por Guillermo Tovar de Teresa

La Nueva Urbe 
Por Guillermo Tovar de Teresa
(Segunda Parte)



   Toussaint afirma: "los templos indígenas subsistieron, por lo menos legalmente hasta el año de 1538" .9
    Sobre la "traza" de la Ciudad de México se ha escrito bastante; destacan dos temas tratados por Toussaint y O'Gorman: su autor -el Alarife Alonso García Bravo y la distribución de la población de la Ciudad de México. 10  Sobre lo primero, Toussaint dice: "Hay un dato importante: Alonso García Bravo no pudo realizar la traza del Centro de la Capital sino estaba totalmente arrasado
el templo mayor, el Gran Teocalli". Y añade, con gran prudencia, que el derribo de los templos prehispánicos duró muchos años, citando el texto de Motolinía sobre la séptima plaga que asoló al país: la reedificación de la nueva ciudad y la demolición de la antigua. El propio Toussaint, dice: "consumada la toma de la Capital Azteca, destruída la ciudad en lo que era posible destruir y obedeciendo la férrea consigna de Cortés, contra la opinión de sus capitanes, para que la ciudad española se levantase en el mismo sitio en que estuviera la
indígena, Alonso García Bravo hizo la traza de la ciudad con sus calles y plazas "como hoy está" decía por 1561. Cortés lo designó para ese trabajo porque era muy buen "jumétrico".
   ¿Cuando realizó la traza Alonso García? Consumado el asedio con la prisión de Cuauhtemoc, Cortés y su mesnada se retiraron a Coyoacán: Tenochtitlán estaba inhabitable, por el hedor de los cadáveres, los escombros de los edificios, el lodo de las acequias malolientes. Además si la ciudad estaba destruída, no estaba arrasada. No es posible creer que los dos grandes templos, el Mayor y el de Tlaltelolco, hubiesen sido derribados durante el sitio" .11




   De estas citas se desprende que Toussaint pensaba que: mientras no estuviera arrasada la ciudad indígena y sus templos, no se podría realizar la "traza" y que los templos fueron totalmente arrasados a partir de 1538.
   O'Gorman, por otra parte, en su ya citado libro, dice: "encontramos, como es natural, normas legislativas que consagran el principio de separación entre indios y castellanos... Ya en 1538, por cédula real expedida en Valladolid a 23 de agosto de ese año, se previno que los indios vivieran aislados de los europeos" 12
   Del texto de O'Gorman se desprende que la Cédula Real que, según dice, da origen legislativo al Principio de Separación, fue dada en la misma fecha en que se ordenó el derribo de los "cúes" y el aprovechamiento de sus materiales, por petición de la carta conjunta de los obispos de México.
   En suma, a partir de 1538 se demolieron y arrasaron los adoratorios, se ordenó -en ratificación de las medidas tomadas por Cortés en 1534- la separación entre la población indígena de la española y sólo hasta entonces se pudo trazar la ciudad de México, tal como la describe Cervantes de Salazar en 1554 y la representa el plano atribuido al cosmógrafo Alonso de Santa Cruz, conservado en Upsala, Suecia.


   Para esas fechas -1538- Don Antonio de Mendoza ya era el Virrey de Nueva España y se preocupaba por la defensa y la distribución de la población de la Ciudad de México; así como por ponerla a salvo -a la ciudad- de cualquier levantamiento, sin amurallarla.13
   El tantas veces citado ejemplar de Alberti fue leído en junio de 1539; las cédulas reales del año anterior -la relativa a la demolición de adoratorios, separación de población española e indígena, construcción de la catedral, etcétera- obligaron a la lectura del libro que contenía lo relativo a las cosas de la edificación.
   Alberti cita a Platón, Diógenes y otros autores, en el capítulo 1 de su libro IV. El tema de ese capítulo trata de "la partición de la congregación de los hombres, ser varía, de donde también ha sido hallada la diversidad de los edificios, y de donde aya de comenzar". Es decir, el "principio de separación" de los miembros de una población se halla en Alberti. El texto dice que así como los edificios se dividen en partes, también ocurre con la congregación de personas. Sus palabras textuales son estas:

"Y por tanto repitamos que ayan fentido del diuidir
la congregación de los hombres aquellos antiguos varones
y efperimentados ordenadores de las cofas publicas y de
las leyes, los quales con eftudio, cuydado y diligencia anduuieron
en el efcudriftar y bufcar femejantes cofas con
grande loor y admiracion de fus inuinciones. Thefeo (dize
Plutarcho) que diuidio la republica en hombres que hizieffen
y declaraffen las leyes diuinas y humanas, y en
otro, é¡ fe exercitaffen en las artes. Solon (fegun la copia y
modo del patrimonio y de las riquezas de los fuyos) tuyo
diftribuydos los ordenes de los ciudadanos a los que cada
afio de fus heredades cogian menos que trecientas hanegas.
Los Athenienfes tuuieron por principales entre fi los
varones exercitados en fciencia y vfo de las cofas. Enci fegundo
lugar a los oradores, y en el poftrero a los officiales.
Romulo diuidio los caualleros y los fenadores de el
vulgo. Pero el rey Numma hizo diuidir el pueblo por artes.
En Francia eran los de la plebe como efclauos, los demas
dize Cefar auer ficto o foldados, o dados a la fabiduria
y religion, los quales ellos llamauan Druidas. Acerca
de los Pantheos los fupremos eran los facerdotes , los fegundos
los labradores, los terceros los foldados, con los
quales andauan los paftores y guiadores de las ouejas. Los
lnglefes diuidian los fuyos con quatro ordenes, los primeros
eran aquellos, de los quales fe hazian reyes, los fegundos
los facerdotes , en el tercero lugar los foldados, en el
poftrero el vulgo. Los Egypcios dieron el primer lugar a
los facerdotes, en el fegundo pufieron al rey y a los adelantados
o prefectos, en el tercer orden a los foldados, y a
la muchedumbre, y también diuerfamente entre los labradores,
ganaderos y artifices, y aun tambien, como dize
Herodoto, los jornaleros, y marineros. También refieren
que Hypodamo diuidio fu republica en tres partes, artifices,
labradores, y foldados. Ariftotles parece no auer tenido
en poco a aquellos que efcogieron los dignos de
entre la muchedumbre, y los pufieron en los confejos,
adelantamientos y juyzios, ni a los que dexaron diuidido
el demas pueblo entre labradores, artífices, mercaderes,
jornaleros, caualleros, peones, y la muchedumbre de los
marineros. Y fegun parece en Diodoro hiftoriador no fue
muy deffemejante a efta la republica de los Indios, porque
tuvieron facerdotes, labradores, paftores, artífices,
foldados, prefidentes, y los que eftan prepueftos a los
confejos publicos. Platon dixo, que vna republica eftaua
vna vezes pacifica y diffecha có occio y quietud, otras ardiente
y guerreadora, fegun eran los animos de los que
la gouernauan, y de las partes del animo diuidio toda la
muchedumbre de los ciudadanos, lavna de los que gouiernan
todas las cofas con razon y confejo, otra de los que
con armas remouian las injurias, la tercera de aquellos
que miniftran y dan los alimétos con q fe fuftenten los
padres y los foldados. Eftas cofas he traydo breuemente
facados de los libros de los antiguos, los quales me parece
q me advierten de tal manera q las q he coffegido las ftatuya
fer todas partes de las republicas, y juzge a cada vna
deuerfele vnos generos de edificios. Pero para pafar mas
diftintamente, conforme al propofito toda efta cofa, difcurriremos
defta manera. El número de los mortales fi alguno
le vuieffe de diuidir en partes, lo primero que auía
de aduvertir en fu entendimiento feria que no auian de fer
eftimados todos por vnos rnifmos, antes confideraria
juntamente todos los moradores de algú lugar, y tambien
apartados y diftintos en partes. Y luego contéplado la
rnifma natura fentira en q diftinga los vnos de los otros. Y
no ay cofa e q mas diffiera vn hóbre de otro q en aquella
fola cofa en q largaméte diffiere del genero de las beftias,
q es en la razon y conocimiento de las mejores artes. Y
afiade fi quieres, la profperidad de fortuna. En todos los
quales dotes pocos juntamente entre! os mortales excedé
y fe adelantan. De aquí pues nos eftara clara la primera
diuifió, q es, q eligiremos pocos de toda la muchedúbre,
de los quales vnos fean celebrados en fabiduria, confejo
yingenio por illuftres, otros por aprouados el vfo y
excercicio de las cofas, otros en copia de riquezas y abundácia
de haziéda. A eftos quien negara q fe les ayan de
cometer las primeras partes de la republica. Luego a los
varones feñalados, q en confejo refplandecé, fe les dara
el principal cuydado y gouierno de las cofas. Eftos con
religió conftituyrá las cofas diuinas, cópondran có ley el
modo de la jufticia, moftraran el camino de viuir bien y
beatamente. Velará de dia en dia por cófervar el augméto
y defenfa de la autoridad de fus ciudadanos, y quádo algo
fintieren fer vtil, cómodo y neceffario. Quádo ellos
por vétura canfados quifieré eftar mas occupados en contéplar
las cofas, q no en ponellas en obra, y encomendará
las a los mas excercitados y deffembaracados para la action,
para q profigan en bié hazer a la patria. Y eftos tomado
el cargo del negocio, afsi en cafa folercia y folicitud,
y fuera con trabajo y fuffrimiento procurará hazer
cóforme a lo q fon obligados, juzgará, capitaneará el foldado,
exercitar fe han a fi, y las manos e induftria de los
fuyos. Finalméte quádo entédieren q en balde fe trabaja
en dar perfection a la obra fino ay con q feguirfehan
luego tras eftos los q han de focorrer có fus facultades y
haziendas, o del campo, o de la mercadería, y el demas
exercito y muchedumbre de hóbres mirará y obedeceran a
eftos primeros, fegú el vfo lo requiera. Si eftas cofas
fueré dichas a propofito tendremos entédido q los generos
de los edificios fon deuidos vnos a toda la cógregacion
de los ciudadanos, otros a los principales, otros a la
muchedúmbre. Y tábien para los principales, vnos para
los q prefiden en cafa y en los confejos, otros para los q
fe exercitan con negocios, otros para los q allegan haziendas.
De los quales todos como vna parte fe refiera a la
necefsidad (como diximos) otra a las cómodidades, perrnitafén
os q cómetamos de los edificios dar algo a la
reacreació del animo, miétras inftituyeremos en lugar de
premio suerfe de tomar los principios de femejantes particiones
de los primeros documétos deJos Philofophos.
De estos pues hemos de dezir aqllo q mas cóuéga a todos
juntaméte q a los pocos ciudadanos principales y que a la
muchedumbre de los menores. Pero para grandes cofas
de donde comencaremos, por ventura de como los
hombres han profeguido en adquirir eftas cofas de dia en
dia. Asi tambien comencaremos la co-fa de las particulares
cafillas de los necefsitados, y de alli vendremos a eftas
obras que vemos amplifsimas con theatros, eftuffas, y
templos, porque es claro que las gentes del mundo habitaron
mucho tiempo fin tener ceñidos con ningun genero
de cercas fus ciudades. Y efcriuen lo¡, hiftoriadores, que
en el tiempo que anduvo Dionyfio por la India acerca de
aquellas gentes no auia ninguna ciudad ceñida con muro.
Thucydides efcriue, que antiguamente Grecia no eftuuo
fortalecida con ningun genero de muros. Y por Francia
hafta los tiempos de Cefar toda la gente de Borgoña no
tenia ciudades, fino que a cada pafo fe juntauan en
barrios. Y aun bafto que la primera ciudad fue Biblo,
occupada por los Fenicia, la qua! ciño Saturno con muro
rodeado a las cafas. Aunque Pomponio Mellas cuéta (antes
del diluuio) auer fido fabricada Ioppe. Los de
Ethiopia, dize Herodoto, como occupaffen a Egypto no
matauá a ningun delinquen te, pero mandauan le amontonar
tierra en los barrios do ellos habitauan. Y de aqui dizen
que fe comencaron a hazer las ciudades por Egypto.
Pero de efto trataremos mas largamente en otro lugar.
Ahora aunque por naturaleza (como dize) todas las cofas
que fe hazen veo auer crecido de principios liuianos, con
todo effo me agrada comencar de los mas dignos".




   Es indudable que el "principio de separación" o "partición de la congregación", tiene su origen en la república de Platón y otros textos de autores clásicos, explicado por Alberti con gran claridad. No podemos olvidar cómo los españoles tuvieron que llevar a cabo esa "separación" o "partición", debido a su convivencia con los moros; es incuestionable que después de la toma de Granada se aplicó esta política urbana. ¿Quién la ejecutó?: Don Iñigo
López de Mendoza, el conquistador de Granada y su capitán general en tiempo de los Reyes Católicos. Recordemos a Don lñigo y su viaje a Italia, su amistad con Pedro Mártir de Anglería y sus aficiones por la arquitectura; Don Antonio de Mendoza fue su hijo y vivió su infancia y su juventud en Granada -en la Alhambra- y no sería difícil suponer que su padre -al igual que su hijo,
el Virrey- haya leído a León Battista Alberti de quien tomó idea de la partición de congregaciones, concepto político y urbanístico de rotunda importancia para la reconstrucción de la ciudad de México a partir de 1538, una vez demolidos los cúes y adoratorios.
   Alonso García Bravo, un "buen jumétrico", trazó la ciudad de Hernán Cortés: la ciudad de adoratorios en pie, conservados "para memoria", la ciudad Azteca que agonizó entre 1521 y 1538. Cortés conoció MéxicoTenochtitlan, y la admiró emocionado, de inmediato, como lo revelan sus Cartas de Relación; y aunque tuvo que destruirla durante el sitio, no arrasó con ella, como Toussaint lo ha señalado.




   La visión de Hernán Cortés es la del conquistador: La Gran México-Tenochtitlan como un monumento a su "fama"; la visión de Antonio de Mendoza es la del estadista, la política y humanística la ciudad ideal de Alberti. Por eso el plano de las cartas de relación de Hernán Cortés no coincide con el plano de la ciudad atribuido al cosmógrafo Alonso de Santa Cruz, amigo del Virrey, corresponsal suyo.
   A partir de 1538, las medidas del Virrey son enérgicas: el 11 de abril de ese año, obligó a los dueños de solares a edificar o cercarlos en un año de plazo; a respetar la traza de la ciudad; a construir las fachadas de las casas de cal y canto; a edificar casa para morar en ella y, de lo contrario, la persona que no cumpliera con estas condiciones perdería su solar sin previo aviso.l4 Las sanciones fueron aplicadas: en 1538, a Francisco Montaño le dieron tres días para quitar el edificio que hizo en una calle, y a los agustinos se les ordenó derruir una construcción que tenían en las tiendas de la plaza -el primitivo portal de agustinos- por salirse de la traza, el 18 de marzo de 1540.
   Sabemos que Mendoza conoció los trabajos de Pedro Apiano, en Alemania y que sostuvo una nutrida correspondencia con Alonso de Santa Cruz.15 Esto revela cómo Don Antonio, además de sus inquietudes políticas y arquitectónicas, tuvo las de explorador (expedición de Coronado) y las de cosmógrafo y astrónomo. La correspondencia con Santa Cruz -miembro del Consejo de Indias y allegado al emperador- no la conocemos, aunque Germán
Latorre hace mención de élla, lo cual Toussaint consigna y dice: "fue muy amigo de Don Antonio de Mendoza con quien sostuvo mucha correspondencia y quien le indicó a su paso para México que el invento de un aparato para medir longitudes que había hecho Alonso de Santa Cruz, existía ya en Alemania verificado por Pedro Apiano".16 Un dato interesante es el relacionado con la existencia de un ejemplar de la obra de Apiano en la Biblioteca de Tlaltelolco en 1572.17
   Alberti recomienda conocer el punto - el "eje del mundo"- sobre el cual ha de hacerse una ciudad, ya que de esto depende su iluminación y su ventilación; la orientación decide si ésta es habitable o no; si puede volverse
pestilente, y sus casas serán frías y obscuras.18 Además, aconseja se haga sobre suelo "firrnísimo" y sus cimientos muy "rellenados", etcetera. Todo esto llevó al Virrey, a partir de 1538, a transformar la ciudad en muchos aspectos.
   Es indudable que su utopía renacentista se apoyó en bases científicas -rigurosamente astronómicas- con el fin de darle a la ciudad de México las características de la ciudad ideal de Alberti: además de bella, regular en su trazo, con espacios abiertos, plazas con portales, y todo cuanto recomienda el humanista en su tratado, estaría bien ventilada y con sol durante todo el año.19
   La ciudad prehispánica y la de Hernán Cortés tienen sus ejes trazados en forma rectilínea pero no se cortan para formar un damero. La ciudad de Mendoza, la descrita por Cervantes de Salazar y representada por Santa Cruz,
es otra cosa: los ejes que la cortan y la atraviesan, están orientados según la posición astronómica de la ciudad, de acuerdo con su latitud y longitud. La ciudad antigua y la del conquistador, con su templo mayor una: y su modesta
catedral la otra, estaban orientadas de oriente a poniente; en la ciudad renacentista, la nueva catedral se construiría de norte a sur; gracias a los ruegos de Zumárraga, ante el emperador, quien impidió la invasión de los terrenos propios del templo proyectado. En la ciudad trazada por García Bravo, la plaza grande se hallaba a un costado de la catedral vieja y el antiguo Teocalli; en la ciudad planeada a partir de 1538, la nueva catedral no estaría
aislada entre plazas -la del marqués, la chica, la grande y la de sus espaldas-, sino frente a la inmensa plaza dibujada en 1565 y 1596, la cual se muestra en los planos publicados por Angulo lñiguez,20 y está frente a un gran claro, rodeado de arcos, con los edificios del Ayuntamiento y los portales.
   Hernán Cortés repartió solares y Alonso García Bravo trazó calles a cordel. Cortés se adjudicó los dos mejores sitios: los palacios de Moctezuma. El primero, pasó a manos de la Audiencia, pues a la corte llegaron rumores sobre su enorme superficie y magnificencia; el otro, se reconstruyó lentamente y en 1563 lo adquirió la corona. Se aprovecharon los muros y los materiales de los edificios prehispánicos, es decir, de los palacios del Emperador Azteca y se reedificaron encima las casas de Cortés. Toussaint, señala: "la subsistencia de ambos palacios es importante para el nuevo trazado de las calles de la nueva
ciudad". No sólo fue importante -agrega- sino decisivo: eran los más importantes edificios del islote, pues los adoratorios estaban arruinados. En suma: Cortés y García Bravo trazaron la ciudad a partir de estos dos lotes.
20a. Por otra parte García Bravo trazó unas cuantas calles, las cuales - supongo- no fueron mas de diez, si atendemos al hecho de que en casi dos mil documentos del protocolo, del primer notario de la capital, no semencionan
más de ese número.21
   García Bravo no era astrónomo ni sabía latín; Mendoza, quien conocía la obra de Apiano y su instrumento para medir longitudes, fue corresponsal del cosmógrafo del emperador y lector de Alberti. Las consideraciones de Mendoza fueron más allá de las que tuvieron tanto los antiguos mexicanos, el conquistador Cortés y García Bravo: los propósitos de Mendoza fueron de carácter político, urbanístico, utópico y científico. La ciudad resultó motivo de orgullo para Mendoza; pues la agónica y peligrosa, irregular y pestilente ciudad de los años de 1537-38, a la pacífica y renacentista de 1554, hay una
gran diferencia.22 En 1544, al hacer su defensa ante el emperador sobre los cargos del visitador Tello de Sandoval, el Virrey afirma: ''esta ciudad y las demás que están de bajo de mi gobernación podrá saber V. M. que así en edificios como en número de vecinos están más de tres tanto acrescentado de lo que era cuando yo vine a esta tierra". 23





Notas:
9. - Toussaim, Manuel. "El Criterio Artístico de Hernán Cortés" en Revisla de EsiUd!os Americanos, T. l. Núm. l. pp. 59-96.
10. - Toussaint, Manuel. Información de Méritos y Servicios de Alonso García Bravo, Alarife que trazó la Ciudad de México. UNAM. México. 1956.
11.-Toussaint, op. cit. pp. 10-11 .
12.-Reflexiones. op. cit. p. 21.
13.-Colección de Documentos de Indias. op. cit. cap. XIV de las Instrucciones de Barcelona. 15 de Abril de 1535. Kubler señala: "La Ciudad de México era única entre las ciudades del siglo XVI de todo el mundo por ser una metrópoli no fortificada, ciñéndose así a un modelo urbano que tenía gran afinidad con la ciudad ideal de la teoría italiana de la arquitectura". Arquitectura Mexicana ... op. cit. p. 81.
14.-Acta de Cabildo de 11 de abril de 1538. Se puede consultar en la edición de 1889, o en la guía publicada por el D.D.F. y el F.C.E. en 1970. La guía fue preparada por Edmundo O'Gorrnan y un grupo de historiadores. 15 .-Planos de la Ciudad de México. Siglos xv1 y xvn. Estudio Histórico, urbanístico y bibliográfico. Por Manuel Toussaint, Federico Gómez de Orozco y Justino Fernández. México. 1938. p. 145.
16.-Planos. op. cit. p. 145, cita el estudio de Latorre sobre Alonso de Santa Cruz, publicado en el Bolen de Estudios Americanista, Sevilla. Junio de 1913, el cual no logramos localizar.
17.-Códice Mendieta, op. cit. p. 255.
18•.--Seguramente, ni Alberti ni el virrey Mendoza tuvieron conocimientos de urbanismo tan precisos como los del urbanismo contemporáneo:
19.-Francisco Quintero, vecino de la ciudad de Temuxtitán, México, realizó una permuta con Francisco Rodríguez, vecino de Zacatula, que consistía en cambiar a unos indios que Quintero tenía arrendados por dos años, con Antonio de la Cadena, en la provincia de Michoacán, por la mitad del pueblo de Patatán y Xalcutitán, en la provincia de Zacatula. El motivo de la permuta -y de acuerdo con el Virrey Mendoza- era que Quintero deseaba mudarse a esos pueblos ya que se hallaba enfermo " de causa de ser esta dicha ciudad fría e de calidad e templanza que en ella no tiene salud e de cada día espera morir" . (Not.a!c. de Martín de Castro, a 13 de julio de 1537. Fol. 486 a 490 Vta. Archivo General de Notarías. México). A mediados de julio de 1537, además del " hedor" señalado por Gómara, la mala orientación de la ciudad permitía que fuese fría y, por estar rodeada de agua, húmeda. Ese tipo de malestares entre los vecinos, fueron un motivo más para que el Virrey decidiera una nueva disposición de la ciudad con el fin de lograr que fuese más asoleada -y con ello sus casas recibieran luz y calor- y más ventilada para evitar el mal olor y la humedad que provenían del largo y las acequias. todas y solamente se mencionan diez calles: del Agua, que corresponde a la de Acequia, y corría desde un extremo a otro de la isla, pasando frente al Ayuntamiento; de Los Ballesteros, hoy Cuba y Allende, rumbo a Tlaltelolco; de Los Bergantines, hoy Guatemala; de la Carrera de los Caballos, luego San José el Real y hoy Isabel la Católica; de La Celada, hoy Venustiano Carranza; Donceles, hoy Donceles, luego de llamarse de Chavarria, Monte Alegre, Cordobanes, Canos y Puerta Falsa de San
Andrés; de Diego de Orgaz, supongo que esta calle se llamó así debido a la residencia en ella de este conquistador, quien fue Alcalde Mayor de la Ciudad (2 de noviembre de 1525) y recibió sus solares -como aparece en las actas de cabildo, sin especificación alguna el 28 de noviembre de 1525 y otro el 17 de agosto de 1526, ignoro a qué calle correspondería; Ixtapalapan, luego Flamencos, Porta Coeli, del Hospital de Jesús, Rastro y San Antonio Abad, al sur, y al norte Seminario y Reloj, hoy Pino Suárez, Palacio Nacional y Seminario; San Fran Francisco, hoy Madero y Tacuba cuyo nombre nunca fue cambiado. Hacia 1550, había más calles: de Las Ataranzanas, ya existente desde 1524, que sería o la 2a. de Guatemala o Argentina; de las Doncellas, hoy Bolívar; de la Guardia, Callejuela interior de las casas viejas de Cortés ocupadas por la Audiencia y el Virrey; Callé Nueva, luego de San Agustín, hoy Uruguay; del Doctor Puga, hoy Jesús María; de San Agustín, hoy Isabel la Católica, y a fines del siglo XVI, había ya muchísimas más: de la Compañia, de la Inquisición, San Antón, San Juan, San Sebastián, de Sancho López de Aburto, de Santa Ana, Sta Catalina, Santo Domingo, del Alférez, etc., es probable que muchas de estas calles existiesen desde 1550 -o antes- pero no aparecen mencionadas en los protocolos referidos. Las diez calles mencionadas arriba, o. ya existían en la ciudad prehispáníca - Tacuba, Ixtapalapa, Acequia- o se trazaron alrededor de los dos grandes edificios de Moctezuma que Cortés se adjudicó en 1524, como la de San Francisco y la de La Carrera de los Caballos. Véase: Indice y extracto de los protocolos del Archivo de Notarías de México, por Agustín Millares Cario. El Colegio de México. México. 1945. Vol. l.
20.-Angulo, Diego. Planos de Monumentos Arquitectónicos de América y Filipinas. Sevilla 1939. pp. 16-25 y Lams. 2a-2h.
20a.-Sin embargo, la obra llevada a cabo en la capital por el Virrey Mendoza fue mucho más amplia que la de García Bravo, quien aprovechó parcialmente la traza indígena. Woodrow Borah explica: "El único punto que requiere de una discusión más profunda es la relación entre Tenochtitlan y la ciudad de México. Como ya se ha mencionado, la capital azteca poseía una majestuosa plaza central, en la que desembocaban largas avenidas rectas; había elementos rectangulares y regulares en el trazado de Tenochtitlan debido a las avenidas (que no formaban una cuadrícula perfecta) y al sistema de canales. Los Chinampas de la periferia de la capital también tendían a la forma rectangular. Sin embargo, no hay evidencia de que las calles o las vías dentro de la red de avenidas y canales fueran rectas o siguieran algún plano regular. Al construir la ciudad de México, los españoles conservaron las avenidas y los canales, así como la gran plaza central, pero cortaron las calles rectas dentro de este esquema. Los indígenas, obligados a vivir en los suburbios, construyeron sus viviendas de modo irregular y sin calles regulares.
Es por ello que Tenochtitlan no pudo ser utilizado como prototipo para aplicar a la ordenación de las calles en damero." Esto no excluye pensar en el arreglo urbano del Virrey Mendoza -como se ha explicado- sino por lo contrario, ayuda a una mejor
comprensión del problema pues resulta evidente que el trazado reticular de la capital novohispana se debió al intento de Mendoza de ajustar a la ciudad indígena con la idea urbanística de la corona y la suya propia de acuerdo a su mentalidad renacentista. Véase: Borah, Woodrow. "La influencia cultural europea en la formación del primer plano para centros urbanos que perdura hasta nuestros dlas" en boletín del C. l. H. E. de la Facultad de Arquitectura y urbanismo. Caracas, Febrero de 1973, Núm. 15, 68.
21.-Recordemos como el conquistador veía en la ciudad de MéxicoTenochtitlan la posibilidad de una realización propia, p0r eso le escribió orgulloso al emperador, lo siguiente: "puede creer V. S. M. que hoy en cinco años será la muy noble y populoso ciudad que haya en lo poblado del mundo". Citadó por Linné en '"El Valle y la Ciudad de México" en 1550. op. cit. p. 54.
21.- Del escribano Juan Fernández del Castillo, hemos consultado sus protocolos, los cuales comienzan el 9 de agosto de 1525 y terminan en diciembre de 1528. En total son 1792 actas notariales; hemos revisado todas y solamente se mencionan diez calles: del Agua, que corresponde a la de Acequia, y corría desde un extremo a otro de la isla, pasando frente al Ayuntamiento; de Los Ballesteros, hoy Cuba y Allende, rumbo a Tlaltelolco; de Los Bergantines, hoy Guatemala; de la Carrera de los Caballos, luego San José el Real y hoy Isabel la Católica; de La Celada, hoy Venustiano Carranza; Donceles, hoy Donceles, luego de llamarse
de Chavarria, Monte Alegre, Cordobanes, Canos y Puerta Falsa de San Andrés; de Diego de Orgaz, supongo que esta calle se llamó así debido a la residencia en ella de este conquistador, quien fue Alcalde Mayor de la Ciudad (2 de noviembre de 1525) y recibió sus solares -como aparece en las actas de cabildo, sin especificación alguna el 28 de noviembre de 1525 y otro el 17 de agosto de 1526, ignoro a qué calle correspondería; Ixtapalapan, luego Flamencos, Porta Coeli, del Hospital de Jesús, Rastro y San Antonio Abad, al sur, y al norte Seminario y Reloj, hoy Pino Suárez, Palacio Nacional y Seminario; San Fran Francisco, hoy Madero y Tacuba cuyo nombre nunca fue cambiado. Hacia 1550, había más calles: de Las Ataranzanas, ya existente desde
1524, que sería o la 2a. de Guatemala o Argentina; de las Doncellas, hoy Bolívar; de la Guardia, Callejuela interior de las casas viejas de Cortés ocupadas por la Audiencia y el Virrey; Callé Nueva, luego de San Agustín, hoy Uruguay; del Doctor Puga, hoy Jesús María; de San Agustín, hoy Isabel la Católica, y a fines del siglo XVI, había ya muchísimas más: de la Compañia, de la Inquisición, San Antón, San Juan, San Sebastián, de Sancho López de Aburto, de Santa Ana, Sta. Catalina, Santo Domingo, del Alférez, etc., es probable que muchas de estas calles existiesen desde 1550 -o antes- pero no aparecen mencionadas en los protocolos referidos. Las diez calles mencionadas arriba, o. ya existían en la ciudad prehispáníca -Tacuba, Ixtapalapa, Acequia- o se trazaron alrededor de los dos grandes edificios de Moctezuma que Cortés se adjudicó en 1524, como la de San Francisco y la de La Carrera de los Caballos. Véase: Indice y extracto de los protocolos del Archivo de Notarías de México, por Agustín Millares Cario. El Colegio de México. México. 1945. Vol. l.
22. - Que Mendoza tuvo el instrumento para medir longitudes y sabía la posición astronómica de la ciudad de Mexico no me cabe la menor duda. En 1541le escribe a Gonzalo Fernández de Oviedo a la isla de Santo Domingo y le dice: " ... después que yo estoy en estas partes he verificado la longitud que hay hasta Toledo, e son ocho horas é dos minutos e treinta segundos" . Véase: Oviedo, Gonzalo Fernández de. Historia General y Natural de las Indias. Madrid. 1851, libro XXXIII, Cap. LII, Tomo III, p. 540. Previamente -y en confirmación de lo arriba señalado- la Reina le envió a Mendoza la siguiente cédula, en el mes de abril de 1538, relativa a su petición de que se envíe a México un Regidor encargado de las obras públicas de la ciudad: "La Reina. Don Antonio de Mendoza, nuestro Visorrey y Gobernador de la Nueva España y Presidente de la nuestra Audiencia y Chancillería real que en ella reside: Bartolomé de Zárate, vecino y regidor de esa ciudad me ha hecho relación que para las obras públicas que la dicha ciudad tiene, hay necesidad de un obrero que entienda en ellas y las visite y se halle presente a hacer las mezclas, porque los indios tienen cal, y no habiendo el dicho obrero todas las obras públicas irían falsas; y me suplicó mandase proveer del dicho oficio de obrero a quien fuese servido. Y porque la dicha ciudad no tenia propios para poder dar salario, le mandásemos dar al tal obrero un buen corregimiento de los que están en la laguna cerca de la dicha ciudad, o como la mi merced fuese. Lo cual, visto por los del nuestro Consejo de las Indias, fue acordado que debla mandar dar esta nuestra cédula para vos, y yo túvelo por bien, porque vos mando que veáis lo susodicho y proveáis cómo uno de los Regidores de esa ciudad entienda cada un año en las obras públicas de ella. Fecha en Valladolid, a veinte de abril de mil y quinientos y treinta y ocho años. Yo la Reina. Por mandato de su Majestad. Juan de Sámano. Señalada del Consejo". Por lo visto, el Regidor nunca llegó - a menos que fuese Alcaráz- y Mendoza tuvo que realizar esas obras como lo demuestran los hechos en los años subsecuentes. Véase: González de Cosío, Francisco. Historia de las Obras Públicas en Mexico. México. 1971. Vol. l. p. 157.
y Natural de las Indias. Madrid. 1851, libro XXXIII, Cap. LII,
23.-Esta carta aparece en Las Instrucciones ... op. cit. p. 240.





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