sábado, 25 de enero de 2014

La Quimera Por Alberto Espinosa Orozco

La Quimera
Por Alberto Espinosa Orozco 



   Monstruo fabuloso con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón o de serpiente, la Quimera es un ser cuya actividad ofensiva se resuelve en vomitar fuego por la boca, simbolizando la perversidad compleja, siendo su figura el emblema en que se deposita o contiene un triple enredo anímico o del carácter desviado de la fiera: la cola de serpiente o de dragón corresponde a la perversión espiritual de la vanidad; la cabra a la sexualidad perversa y caprichosa, y el león a la tendencia dominadora que corrompe toda relación social.
   Originario de Lisia y de linaje divino, Hesíodo lo describe en la Teogonía con tres cabezas, cosa que la relaciona con el Cerbero. En Lisia lleva el nombre de un volcán, dando la imagen del paisaje infranqueable: la base infestada de serpientes, los prados medios de cabras y la cumbre en llamas infestadas de guaridas de león. Se cuenta también que un soberano nefasto devastó a su país al reunir tres indeseados rasgos de carácter: desenfrenado como la cabra, débil como la serpiente y tiránico como el león. En efecto, en la Quimera se reúnen tres fuerzas salvajes, rebeldes o indómitas de la tierra, las que se funden en el inconsciente como tendencias autodestructivas, al ser la imagen de los deseos magnificados e incontrolados la frustración exaspera se convierte en fuente de dolor. La Quimera es acaso el símbolo más horroroso y destructivo de la seducción. La Quimera atrae y seduce y al igual que las sirenas pierden a quien a ella se abandona. Es símbolo también de los torrentes –caprichosos como las cabras, retorcidos cual serpientes, devastadores como leones. Es sabido que no se la puede combatir de frente, sino buscándola con ardor en sus guaridas más profundas y sorprenderla. Al ser el símbolo de las creaciones imaginarias salidas de las profundidades del inconsciente, a la torrencial Quimera no se le puede detener con diques, sino sólo desecando con astucia sus fuentes o desviando su curso. 
   Para la mitología griega la Quimera es hija de Tifón y Equidna, hermana de las Gorgonas y de un monstruo nacido en las entrañas de la tierra. Fue abatida por Belerofonte, identificado con el rayo, en Corintio. Único héroe que pudo enfrentarla y darle muerte montando en el caballo Pegaso. En el combate contra la Quimera protagonizado por Belerofonte y Pegaso se ha visto una prefiguración de San Jorge en su lucha contra el Dragón.
   Hay una segunda acepción que adjetiva el sustantivo “quimera” de “quimérico”. Entonces su uso es sinónimo de sueño convertido en pesadilla, de fabulaciones increíbles y sin fundamento, de vana imaginación o de idea falsa. La incoherente formal del animal irónicamente ha hecho degenerar su nombre en palabra hueca, que igual significa fantasma gigantesco, refiriéndose seguramente a una  alucinación colectiva que ilusión de falsa imaginería, fingimiento de la realidad, o espectro.



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