viernes, 17 de enero de 2014

José Vasconcelos para Presidente Por Alberto Espinosa Orozco

José Vasconcelos para Presidente
Por Alberto Espinosa Orozco 




   Desde 1927 México estaba sumergido en una condición catastrófica, haciendo toda la vida política imposible. Inicia la recesión económica mundial que golpea directamente a los países pobres. Por su parte en Estados Unidos se destapa la persecución abierta de los “rojos”, comandada por el procurador general Palmer y su adjunto J. Edgar Hoover. Detenciones arbitrarias, torturas, asesinatos. Las manifestaciones a favor de los anarquistas italianos Saco y Vanzetti y la marcha solidaria de intelectuales y obreros codo a codo por las calles de Boston hacia la prisión de Charlestown, los cuales caen víctimas de. Inicia la caza de comunistas extranjeros. Arrestan a Juan Dos Pasos y a Bertram Wolfe. El crack de la bolsa en octubre de 1929 hace perder el poder de compra de los pequeños ahorradores, arrastra la bancarrota de los bancos, los deudores se ven incapacitados de finiquitar pospréstamos, miles de fábricas cierra y seis millones de obreros son arrojados a la calle. El salario mínimo fijado en 210 dólares se rebaja a 50, a 40.
   El filósofo mexicano José Vasconcelos estaba convencido que el régimen de Plutarco Elías Calles había resultado más corrupto y despótico que el de Porfirio Díaz –ensangrentado por los terribles acontecimientos de la guerra conocida como la Cristiana. Vasconcelos considera entonces, como un imperativo moral, presentarse como candidato a la presidencia por el Partido Nacional Antireeleccionista. Poco a poco se convence de la imposibilidad de ganar la elección. La campaña electoral contrapone la mediocridad del peón de Calles, Pascual Ortiz Rubio, al escritor José Vasconcelos, degradado por la ambición a simple aprendiz de demagogo que intenta combatir el caudillismo institucional en un desesperado intento de revivir el espíritu democrático de inicios de los años 20s. Al tomar el poder Ortiz Rubio, bajo el imperativo de Calles, empieza la represión sistemática a los comunistas.
   Los excesos de Plutarco Elías Calles como jefe del ejecutivo en cuando a las relaciones Estado-Iglesia llevaron a Vasconcelos a la arena política pero ahora para postularse como candidato a la Presidencia de la República por el Partido Antirreleccionista, contando con el amplio respaldo de numerosos intelectuales, personalidades de la talla de Gabriela Mistral, Antonieta Rivas Mercado y Manuel Gómez Morín, para no habar del inseparable Andrés Henestrosa, y apoyado por un nutrido grupo de intelectuales y artistas y seguido por una multitud de estudiantes, siendo su rival Pascual Ortiz Rubio quien, apoyado por todo el aparato de estado, llevó a cabo una represión política orquestada contra los simpatizantes vasconcelistas –diputados y sicarios, disfrazados de policías, llegaron incluso a asesinar a líderes vasocnecelistas y él mismo llegó a sufrir un atentado durante la campaña. Los resultados oficiales fueron contundentes: 93% de la votación para Ortiz Rubio y el resto para Vasconcelos. Se trató de un “no” rotundo a la democracia -instaurándose de paso la costumbre del “Maximato”: la sucesión presidencial acordada directamente por el poder ejecutivo. Luego del fraude electoral perpetrado por las maniobras de Calles a favor de Pascual Ortiz Rubio y del partido oficial, el PNR , contra el candidato del Partido Nacional Antireeleccionista y luego de enfrentar las pequeñas vendettas de la maquinaria del aparato político del estado, abandonó voluntariamente el país luego de de sufrir toda clase de abusos y de ser implacablemente perseguido. Sus seguidores denunciaron fraude electoral y en diciembre de ese año, José Vasconcelos proclamó en Sonora el Plan de Guaymas, que le valió la cárcel. Tras recuperar su libertad, volvió a exiliarse, recorrió Europa, Asia y América del Sur.
   Durante el período callista los intelectuales y artistas tuvieron pocas alternativas en su práctica profesional: o renunciaban a sus aspiraciones de hacer arte público y así mantenían sus cargos como funcionarios de la burocracia gubernamental; o desarrollaban su actividad artística valiéndose de sus propios medios, sin ningún apoyo ni reconocimiento del Estado, e incluso obligados a exilios personales. Rufino Tamayo partió a Nueva York en 1926 y José Clemente Orozco encontrando a México poco propicio para 1927, resuelve marchar a Nueva York, cosa que logra gracias a la ayuda del Secretario de Relaciones Exteriores, Gerardo Estrada, quien le da para el pasaje y para tres meses de subsistencia. David Alfaro Siqueiros residió en Guadalajara bajo la protección del gobernador José Guadalupe Zuno, obregonista y anticallista, hasta 1928, cuando viajó a Rusia. Por su Parte Diego Rivera, quien se casa en 1929 con Frida Kahlo, marcha también para Rusia y Estados Unidos.



   Época en que el campo de acción de los artistas estuvo restringido, con excepción de Diego Rivera quien siguió pintando murales. En general, el artista e intelectual como educador político y polemista en lo social y lo estético fue marginado y sólo pudo manifestarse desde posturas de oposición al régimen.
Durante los años 1924 a 1928, periodo del gobierno de Plutarco Elías Calles, la educación jugó un papel prioritario como instrumento de unificación y de consolidación de la ideología del Estado. El proyecto oficial educativo tuvo como objetivo, más que instruir al pueblo, enseñarlo a trabajar —a ganarse la vida— e inculcarle el nacionalismo oficial. En la Secretaría de Educación Pública, el ministerio lo ocuparon José Manuel Puig Casauranc (de diciembre 1924 a agosto 1928) y Moisés Sáenz (de agosto a noviembre de 1928). Puig Casauranc creía en la educación como instrumento de unificación. Es decir que se pretendía crear una base cultural e ideológica que igualara a los mexicanos y que los encauzara al desarrollo nacional. Moisés Sáenz impulsó fervientemente un sentido práctico y productivo a la educación. En su opinión, todos los mexicanos debían ser "agentes de producción" en beneficio de la colectividad. Así, bajo los principios de productividad y unidad, la SEP promovió en este periodo, las escuelas rurales, los talleres técnicos e industriales y las misiones culturales reinstauradas en 1927,   siendo algunos de los misioneros del gremio artístico: Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins, Fernando Gamboa, Ramón Alva de la Canal, Ángel Bracho, Francisco Dosamantes y Alfredo Zalce. La burocratización de la cultura, que tuvo el empeño de "unificar" y adoctrinar, obstaculizó las posibilidades del cambio innovador, resintiendo esta situación la comunidad cultural.
   El filósofo, pensador, educador y político mexicano José Vasconcelos nació en la ciudad de Oaxaca el 27 de febrero de 1882  y murió en la Ciudad de México el 30 de junio de 1959). José María Albino Vasconcelos Calderón nació en la ciudad de Oaxaca el 28 de febrero de 1882 y fue el segundo de nueve hermanos. De familia católica, Vasconcelos cumplió con la educación básica en Sonora y Cohahuila. Su padre fue agente aduanal, por lo que desde los tres años de edad vivió en la frontera de los Estados Unidos, primero en Guasabe, luego en Piedras Negras desde donde cruza la frontera para asistir a la escuela de Eagle Pass, Texas.
   Cuando tiene trece años viaja con su familia a la capital del país para continuar sus estudios, primero se detiene en Toluca en 1896 donde asiste al Instituto Científico y Literario, en 1897 continúa su peregrinar, ahora se va a Campeche donde asimila abundante literatura francesa. Posteriormente regresa a México donde se inscribe en la Escuela Nacional Preparatoria que era baluarte principal del positivismo, y más tarde en la Escuela Nacional de Jurisprudencia cursó leyes y se graduó de abogado en 1905  y se titulándose en el año de 1907. En la Escuela de Jurisprudencia tuvo por condiscípulos a Alfonso Reyes, Antonio Caso, Isidro Fabela y otros intelectuales que se distinguieron como alumnos y alcanzaron más tarde triunfos merecidos en el foro y en las letras. Vasconcelos trabajó primero al servicio del gobierno y luego del consorcio norteamericano Wagner, Jonson & Gastón de N.Y. con Sucursal en México. Por ese mismo año forma parte del Ateneo de la Juventud donde en sesiones maratónicas leían a Platón. Nietzsche, Schopenhauer, Bergson, y muchos más autores, entre los ateneistas se cuentan Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes y muchos personajes que destacarían en el campo de las letras y el pensamiento mexicano. 
   En 1909 José Vasconcelos participó con Pedro Henríquez Ureña, Martín Luis Guzmán, Alfonso Reyes y Antonio Caso, en el grupo intelectual el "Ateneo de México", que ayudó al Gobierno de Díaz a abandonar el positivismo y a explorar otras corrientes de pensamiento contemporáneo como las de Henry Bergson, Nietzsche, la fenomenología, Husserl, Kierkegaard. A instancias de Antonio Caso y gracias a la capacidad de Pedro Henríquez Ureña se forma la filosófica asociación, agrupando así a inquietos intelectuales jóvenes descontentos con la estreches filosófica del positivismo importado del porfiriato -siendo dominantes las ideas de los tres estados de Augusto Comte y el evolucionismo de Spencer. La debilidad del porfiriato estribaba en ser la de una política intolerante que no acepta oposición –la guerra de los indios Yaquis, que fueron expulsados a La Habana o la rebelón de Tomóchic, reprimida brutalmente, enardecían de inconformidad la conciencia del pueblo. Sin embargo el país se modernizaba: a la multiplicación de los ferrocarriles se sumaron las de los telégrafos, la instalación del teléfono y la luz eléctrica, los tranvías, las mejoras del servicio postal y la modernización de la ciudad de México.
   En el Ateneo de la Juventud se reunían a leer a Platón y a Nietzsche, en la casa del Arquitecto Jesús T. Acevedo, dándose cita Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, entre otros destacados intelectuales en las letras nacionales. Aunque el Ateneo de la Juventud, corriente de crítica filosófica y `política de renovación ideológica, estuvo integrado por numerosos hombres de letras, destacó un núcleo formado por aquellas personalidades cuya influencia trascendió al propio grupo que se disolvió con la Revolución. A este pertenecieron Pedro Henríquez Ureña, Antonio Caso, José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Julio Torri.[1] José Vasconcelos fue fundador del Ateneo de la Juventud, institución que presidió (1909-1912) y a que renombró bajo el denominativo de Ateneo de México. En el Ateneo y bajo su administración se edificó también la Universidad Popular Mexicana (1912-1920), dependencia con la misión social de educar mediante conferencias, conciertos etcétera, a los adultos, pero principalmente a los obreros. A esta Universidad, Vasconcelos le impuso una mística educativa orientada hacia el pueblo, rasgo también latente en su rectoría en la Universidad Nacional.
   En 1909, José Vasconcelos participó en la formación del Centro Antireeleccionista y en 1910 al Maderista, al producirse la decisión revolucionaria fue nombrado Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes. Vasconcelos admitía que era un mal orador. Sus colegas maderistas, al igual que su madre muchos años antes, reconocían que la pluma de Vasconcelos podía ser mucho más efectiva para la causa. Se le designo entonces editor del periodo oficial del partido “El Anti-reeleccionista”, al cual contribuyó regularmente con editoriales políticas y económicas. Durante el breve gobierno de Madero, fue director de la Escuela Nacional Preparatoria y a la muerte de Madero fue fugazmente ministro de Instrucción Pública bajo la Convención de Obregón.  Luego de desempeñar algunas misiones en Canadá y Estados Unidos y de recibir el nombramiento para dirigir la Escuela Nacional Preparatoria, vertió algunas críticas sobre el proceder de Venustiano Carranza. Una vez que Carranza fue nombrado presidente constitucional le asigna a Vasconcelos el cargo de director de la Escuela Nacional Preparatoria, pero por continuas desavenencias Carranza ordena su arresto por lo que Vasconcelos tiene que huir a Estados Unidos. Discrepancias políticas llevaron una vez más al exilio a Vasconcelos, que regresó para tomar la cartera de Instrucción Pública durante la breve gestión de Eulalio Gutiérrez Ortíz como presidente de la Convención Nacional.[2] Durante este periodo, Vasconcelos no pudo en realidad desarrollar sus ideas en materia de educación pública, pues las pugnas internas de los revolucionarios de la Convención de Aguascalientes y la derrota de Francisco Villa ante Álvaro Obregón, hicieron imposible cualquier ejercicio de funciones de gobierno.
   Al inicio de los años veinte, por intermediación del filósofo, regresaron al país Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Adolfo Best Maugard, ansiosos por contribuir a la reconstrucción espiritual del país. José Vasconcelos obtuvo los muros, el dinero para los materiales y los sueldos de los artistas y con ello propició el inicio del movimiento muralista. Su primer encargo fue la decoración del antiguo templo de San Pedro y San Pablo, que convirtió en la Sala de Discusiones Múltiples donde Roberto Montenegro pintó un gran mural y también se hicieron murales menores (como el de Xavier Guerrero) así como decoraciones en elementos arquitectónicos, vitrales y mosaicos.
  El estado obregonista se convirtió en mecenas del arte al incorporar a los artistas a la política cultural. Vasconcelos no sólo los contrató para proyectos artísticos, también integró a algunos a la burocracia de la SEP como maestros de dibujo o funcionarios culturales como Adolfo Best Maugard, Gabriel Fernández Ledesma, Rufino Tamayo y Roberto Montenegro. Gracias a esta asimilación oficial muchos artistas adquirieron presencia social y política.



   Vasconcelos vio un propósito místico en la educación: el mensaje de redimir de la miseria y de las diferencias raciales y sociales, siendo el personaje central de la epopeya educativa mexicana –cuya magnitud como empresa cultural sólo fue comparable al abandono de posteriores administraciones. Impulsó la construcción y decoración mural y escultórica del edificio de la Secretaría de Educación Pública, donde participaron los artistas Roberto Montenegro, Diego Rivera, Jean Charlot, Carlos Mérida, Amado de la Cueva, Manuel Centurión, Ignacio Asúnsolo. Asimismo se encargó de la construcción del Estadio Nacional, con murales de Diego Rivera y participación de Jorge Enciso, Gabriel Fernández Ledesma y Roberto Montenegro. Dio los muros de la Escuela Nacional Preparatoria, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, a varios artistas: Jean Charlot, Fernando Leal, Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas, Emilio García Cahero, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Sequeiros.
   Los pintores y escultores comenzaron a visitar los estados como delegados del Departamento de Bellas Artes. La SEP intervino además en la enseñanza del dibujo en las escuelas, en el arreglo de lo muesos locales, en los trabajos artísticos encargados por las municipalidades, para esculturas y monumentos pueblerinos que se dejaron de pedir a Francia o a Italia, devolviendo con ello al pueblo su confianza en sus dones tradicionales de artista. La SEP intervino también en la Academia de Sn Carlos, abriendo clases particulares nocturnas de dibujo, pintura y modelado y preparando maestros para las escuelas y pintando telas de todo género para la secretaría que se las compraba para repartirlas en las escuelas y bibliotecas del interior. A los alumnos ya no se les pensionaba, sino que se les compraban sus cuadros y se les proporcionaban trabajos de índole artística.[3]
   Pero  en 1924 José Vasconcelos deja el cargo en la SEP para presentar su candidatura para gobernador de Oaxaca y al resultar derrotado se exilia en el extranjero, volviendo en noviembre de 1928 para postularse al año siguiente como candidato a la presidencia de la República. Durante los años 1924 a 1928, periodo del gobierno de Plutarco Elías Calles, la educación jugó un papel prioritario como instrumento de unificación y de consolidación de la ideología del Estado. El proyecto oficial educativo tuvo como objetivo, más que instruir al pueblo, enseñarlo a trabajar —a ganarse la vida— e inculcarle el nacionalismo oficial. En el discurso estatal se insistió en la necesidad de que el aprendizaje fuera práctico y productivo a la vez. De ahí que se apoyaran especialmente los programas de educación técnica, proletaria y urbana.
    En la Secretaría de Educación Pública, el ministerio lo ocuparon José Manuel Puig Casauranc (de diciembre 1924 a agosto 1928) y Moisés Sáenz (de agosto a noviembre de 1928). Puig Casauranc creía en la educación como instrumento de unificación. Es decir que se pretendía crear una base cultural e ideológica que igualara a los mexicanos y que los encauzara al desarrollo nacional. Moisés Sáenz impulsó fervientemente un sentido práctico y productivo a la educación. En su opinión, todos los mexicanos debían ser "agentes de producción" en beneficio de la colectividad. Así, bajo los principios de productividad y unidad, la SEP promovió en este periodo, las escuelas rurales, los talleres técnicos e industriales y las misiones culturales. , del presidente Álvaro Obregón, atendiendo el desarrollo comunitario. Los maestros misioneros capacitaban a maestros locales en cuestiones de economía local pero también en música, canto, teatro y artes plásticas. Algunos misioneros del gremio artístico fueron: Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins, Fernando Gamboa, Ramón Alva de la Canal, Ángel Bracho, Francisco Dosamantes y Alfredo Zalce. El Estado, consecuente con el reconocimiento de la clase obrera como su "aliada", se preocupó por desarrollar una cultura proletaria (en esta época surgieron manifestaciones tales como: la "danza de los barrenderos" o la "danza al trabajo") y promovió y procuró el éxito de las escuelas técnicas e industriales.
   A la muerte de Obregón, Vasconcelos participa como candidato ahora a la presidencia de la República, después de una campaña agitada y agredida por parte del callismo en la que mueren cien vasconcelistas cerca de Topilejo, pierde las elecciones ante un fraude monumental, finalmente se exilia otra vez en el extranjero al no encontrar respuesta a su llamado de sublevarse contra el gobierno. Regresa a México al finalizar el periodo del gobierno de Lázaro Cárdenas, A partir de 1943 fue miembro fundador de El Colegio Nacional y director de la Biblioteca México, hasta su muerte en 1959. El gobierno de Emilio Portes Gil y de Plutarco Elías Calles  levantado a jefe máximo de la revolución, había fortificado una férrea dictadura derivada de la corrupción carrancista, primero, y luego de la corrupción definitiva del callismo, quienes tomaron de la plebe gallera y alcohólica el material para fabricar a los ministros ladrones y a los diputados  convertidos en libres asesinos.
   Vasconcelos se exilia primero en Estados y luego en Europa en donde escribe su monumental autobiografía, llave maestra para comprender el México del siglo XX. Después de un prolongad o viaje por Sudamérica concluye su exilio voluntario, el cual duró hasta septiembre de 1938 cuando regresa a su país durante el periodo de Manuel Ávila Camacho.
   Primero marcó a Los Ángeles intentando orquestar el derrocamiento de Ortiz Rubio. Luego de cuyos infructuosos planes marcó a Sudamérica, viaje en el que denunció la intervención de del gobierno norteamericano en la política nacional a través de su “procónsul” Dwight Morrow, recorriendo Panamá., Costa Rica y Guatemala, luego llegó a Colombia y Ecuador por unos meses dedicándose a visitar las bibliotecas regionales. Viajó a Cuba y luego a El Salvador, Nicaragua y Honduras desde donde partió para Nueva York en enero de lanza la reedición de la revista La Antorcha, Llega a Paris a comienzos de febrero de 1931 para reunirse con Antonieta Rivas Mercado –pero el miércoles 11 de febrero al mediodía Antonieta Rivas Mercado se suicidaba en la iglesia de Notre Dame con la pistola Colt de Vasconcelos dándose un tiro en el corazón.
   Viaja a Madrid a principios de 1932 donde se reúne con su familia, trasladándose a vivir a Asturias en el verano de 1932, el mismo año en que publica su Ética y prepara el Ulises Criollo. Embarca para Argentina  el 26 de septiembre de 1933 donde permanece por casi dos años dando clases en la Universidad de La Plata. En abril de ese año regresó a México. En 1938 la guerra en Europa y la política de reconciliación nacional seguida por Manuel Ávila Camacho le permitieron regresar a México luego de estar en Estados Unidos en 1929, una corta estancia en París en 1931, en España hasta 1933 y de 1933 a 1938 en Argentina. Luego de establecerse por un tiempo en Hermosillo, Sonora, es nombrado Director de la Biblioteca Nacional (1941-1947), puesto que alternó con sus clases de filosofía en la Faculta de Filosofía y Letras de la UNAM, además de su valiosa ocupación como escritor.
   Ocupó los cargos de director de la Biblioteca Nacional y luego de rector de la Universidad de Sonora. Fue nombrado doctor honoris causa de varias universidades sudamericanas, y en 1950 presidente del Congreso de Cooperación Intelectual celebrado en Madrid bajo los auspicios del Instituto de Cultura Hispánica. En cuanto a su obra, es de una importancia fundamental dentro de la cultura hispanoamericana. Debió de resultar un respiro y una satisfacción para José Vasconcelos que un vasconcelista, Adolfo López Mateos, orquestador de su campaña presidencial para 1929, fuera electo presidente constitucional en el año de 1958.



   El Maestro de América, el Maestro de la Juventud, muró en el barrio de Tacubaya el 30 de junio de 1959.[4] Su cuerpo estaba reclinado sobre el escritorio, en el cual trabajaba para una de sus últimas obras literarias: «Letanías del atardecer» publicada inconclusa póstumamente. Mereció, por sus cualidades de pedagogo y su decidido apoyo a la cultura latinoamericana el nombre de “Maestro de la Juventud Americana”. José Vasconcelos fue jurisconsulto, escritor, político, polemista y ensayista, ideólogo y esteta, abogado y filósofo, revolucionario, educador, funcionario público y filósofo mexicano,  autor de una serie de novelas autobiográficas que retratan detalles del largo proceso de descomposición del porfiriato, del desarrollo y triunfo de la Revolución Mexicana y del inicio de la etapa decadentista del régimen post-revolucionario mexicano, que ha sido llamada "de construcción de instituciones".





[1] Aparecen Ensayos y Poemas de Julio Torri en 1917 y El Plano Oblicuo de Alfonso Reyes en 1920.
[2]  Eulalio Gutiérrez Ortiz fe un revolucionario con amplia hoja de servicio. Fue partidario de Madero y militó en el antirreleccionismo, aunque su principal influencia fueron los hermanos Flores Magón y sus ideas sobre derechos laborales.  Fue comandante general y gobernador de San Luís Potosí, donde implementó los salarios mínimos, suprimido las infames tiendas de raya, aboliendo también el peonaje por deudas. Los círculos empresariales y los Estados Unidos lo consideraban un líder radical, negándose Carranza, humillado por perder la presidencia, a reconocer a Gutiérrez mientras Villa permaneciera al mando de la División del Norte, estrategia esta última para ganar tiempo y buscar el apoyo del presidente estadounidense Wilson.
[3] José Vasconcelos, De Robinson a Odiseo. Pág. 209.
[4] Bibliografía cronológica de José Vasconcelos Calderón:
Pitágoras: una teoría del ritmo, Cuba Contemporánea 1916. 2ª ed.: Editorial Cultura (Colección Cultura, tomo 13, nº 2), México 1921, VIII + 148 págs.
El monismo estético: ensayos, Editorial Cultura (Colección Cultura, tomo 9, nº 1), México 1918, 105 págs.
Artículos (Libros que leo sentado y libros que leo de pié, recuerdos de Lima, el fusilado, visiones californianas), García Monge y Cía. Editores, San José de Costa Rica 1920, 56 págs.
Prometeo vencedor, Edit. América, Madrid 1920, 236 págs.
Estudios indostánicos, Saturnino Calleja (Biblioteca Calleja. Primera Serie), Madrid 1920, 445 págs. México Moderno (Biblioteca de Autores mexicanos modernos), México 1920, 373 págs. 3ª ed.: Botas, Méjico 1938.
La raza cósmica, misión de la raza iberoamericana. Notas de viajes a la América del Sur, Agencia Mundial de Librería, París s. a. [1925], 2 h. + 296 págs. Agencia Mundial de Librería, Barcelona s. a. [h. 1926], 2 h. + 294 págs. Imprenta Helénica, Madrid s. a., 2 h. + 296 págs. Espasa-Calpe Argentina (Austral 802), Buenos Aires 1948, 210 págs. Aguilar (Ensayistas hispánicos), Madrid 1966, 224 págs. Asociación Nacional de Libreros (12 noviembre 1983, Día Nacional del Libro), México 1983, 191 págs. Porrúa (Sepan cuantos), México 2001, XVII + 164 págs.
Poetas y bufones: polémica Vasconcelos-Chocano, el asesinato de Edwin Elmore... (José Vasconcelos & José Santos Chocano), Agencia Mundial de Librería (Historia contemporánea), París s. a. [1926], 117 págs.
Indología: una interpretación de la cultura ibero-americana, Agencia Mundial de Librería, París s. a. [1927], LVIII + 231 págs. 2ª ed.: Agencia Mundial de Librería, Barcelona [1927] (Tipografía Cosmos), LVIII + 250 págs.
Tratado de metafísica, México Joven, México 1929, 362 págs.
Pesimismo alegre, M. Aguilar, Madrid 1931, 241 págs.
Etica, M. Aguilar, Madrid 1932, 486 págs. 2ª ed.: Ediciones Botas, Méjico 1939.
La sonata mágica... cuentos y relatos, Juan Pueyo, Madrid 1933, 236 págs. 2ª ed.: Espasa-Calpe Argentina (Colección Austral), Buenos Aires 1950.
Hispano-América frente a los nacionalismos agresivos de Europa y Norteamérica: conferencias pronunciadas en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de la Plata por José Vasconcelos en agosto-octubre de 1933, Universidad Nacional de la Plata. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, La Plata 1934, 100 págs.
Bolivarismo y monroísmo, temas iberoamericanos, Ediciones Ercilla, Santiago de Chile 1934. 2ª ed.: Biblioteca Americana (nº 5), Santiago de Chile 1935, 208 págs.
De Robinsón a Odiseo, pedagogía instructiva, M. Aguilar, Madrid 1935, 263 págs. 2ª ed.: Editorial Constancia, México 1952.
Estética, Ediciones Botas, México 1935. 2ª ed.: Botas México 1936, 761 págs. 3ª ed.: Botas México 1945.
Breve historia de México, Ediciones Botas, México 1936. Nueva edición revisada y autorizada por el autor, Polis, México 1944, 688 págs. 5ª ed.: Botas, México 1944, 567 págs. 6ª ed.: Botas, México 1950. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid 1952, 558 págs. 2ª reimp.: Compañía Editorial Continental, México 1979, 565 págs.
Ulises Criollo (autobiografía), Ediciones Botas, México 1936. 9ª ed.: Botas, México 1946. 13ª ed.: Jus, México 1969, 336 págs. La tormenta, segunda parte de Ulises Criollo, Ediciones Botas, México 1936. 7ª ed.: Botas, México 1949. 8ª ed.: Jus, México 1958, 396 págs. 10ª ed.: Jus, México 1970, 396 págs. El desastre: tercera parte de Ulises Criollo, continuación de La Tormenta, Ediciones Botas, México 1938. 5ª ed.: Botas, México 1951. 6ª ed.: Jus, México 1958, 487 págs.; 7ª ed: Jus, México 1968, 487 págs. El proconsulado: cuarta parte de Ulises Criollo, continuación de El Desastre, Ediciones Botas, México 1939. 2ª ed.: Botas, México 1946. 4ª ed.: Jus, México 1958, 477 págs. 5ª ed.: Jus, México 1968, 477 págs.
Historia del pensamiento filosófico, Universidad Nacional Autónoma de México, México 1937.
¿Qué es la Revolución?, Ediciones Botas, México 1937.
¿Qué es el Comunismo?, Ediciones Botas, México 1937.
Simón Bolívar (interpretación), Ediciones Botas, México 1939. 2ª ed.: Botas, México 1940, 167 págs.
Hernán Cortés, Ediciones Xochitl, México 1941.
Lógica Orgánica, El Colegio Nacional, México 1945.
Todología, Ediciones Botas, México 1952. 2ª ed. con algunas supresiones bajo el título Filosofía Estética, Espasa-Calpe Argentina (Austral), Buenos Aires 1952.
La flama, los de arriba en la revolución, historia y tragedia, 9ª reimp.: Compañía Edit. Continental, México 1979, 496 págs.





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